What we must

De música, buena onda y otras hierbas.

30 septiembre, 2005

aclaraciones

Los últimos tres interminables post no son post propiamente tales, sino reportajes y entrevistas mías. Pretendo subir todos mis artículos publicados, que quedarán en la sección "director's cut", porque no es la versión exacta de lo publicado. No por censura, sino que muchas veces para ajustarse al espacio es necesario recortar frases o citas. Por eso aquí va mi versión del asunto.

El último post propiamente tal se llama "para Andrés" para los que quieran revisarlo.
Seguiré subiendo post y artículos. Gracias Icy, Roberto y Andrés por ser mis primeros comments.

Yo mismo

Cecilia Amenábar

AMENÁBAR RE-PLUGGED

A pesar suyo, se transformó en un ícono del movimiento tecno nacional, pero más allá de patterns y tornamesas, Cecilia es madre, videasta, actriz de vez en cuando, y Dj internacional. Tras su ruptura matrimonial con Gustavo Cerati, la vida le ha presentado oportunidades que la tienen hiperconectada de mañana a noche.

Cecilia Amenábar corre todo el día. Entre el colegio de los niños, su oficio de videasta, su rol de DJ en clubs y fiestas electrónicas, el programa que graba cada semana para radio Concierto en Chile y la producción de su nuevo proyecto de mini documentales para la televisión argentina, más algunos desvaríos personales, reconoce que no tiene tiempo para nada, y que a su fiel auto Honda ya le están creciendo alas de tanto cruzar Buenos Aires volando a baja altura.
“Mi madre siempre me dice “hasta cuándo corre”, y ya van diez años de lo mismo. A estas alturas ya no voy a cambiar. Lo que pasa es que también me gusta andar con el acelerador a fondo, la vida es cortita, hay que aprovecharla. Soy muy movida, de personalidad activa, me cuesta quedarme quieta, me gusta hacer, producir las cosas que me gustan” explica.
Llega a la sesión de fotos con algunos minutos de retraso y se le nota cansada. Sus ojeras son profundas y su rostro contagia sueño. Pide que, por favor, sea todo lo más corto posible, porque tiene mil compromisos posteriores y seguramente llegará atrasada a todos. Pero es ahí mismo donde se nota su oficio y uno entiende por qué Roberto Edwards la calificó como “la mejor modelo que hay en Chile”. Claro, porque una cosa es el ángel y espontaneidad natural frente a las cámaras, y otra muy distinta es hablar con soltura entre peinetas y maquillaje, proponer poses durante la sesión y recordar, al final de la entrevista, que “lo más importante es que estreno un programa de radio nuevo, “Concierto Enfoque”, los viernes a la hora del taco, un programa más periodístico, con Sergio Fortuño, y una sección a cargo de Powditch”.
Le guste o no, Cecilia siempre ha tenido demasiados ojos encima. Antes de salir del colegio todos la veían estudiando medicina, pero ella optó por el diseño y luego por comunicación audiovisual. Cuando el precario mundo del modelaje chileno se rendía a sus pies, se cambió a la televisión. Gonzalo Bertrán la persiguió para animara Martes 13, pero ella simplemente no se dio por enterada. Después de sólo cosechar aplausos como conductora del programa Revólver, decidió pasar detrás de las cámaras, a dirección y producción, y a esconderse en el anonimato visual de la radio. Y bueno, cómo olvidar que poco tiempo después de su matrimonio con Gustavo Cerati, líder de Soda Stereo, la banda se disolvió, lo que le valió fama de “la Yoko Ono” trasandina.
¿Cómo ha logrado manejar todas las expectativas que siempre ha despertado?
“Formo parte de la cultura del autoboicot, soy la talibán de mi misma” sentencia entre risas, y remata “Como que me gusta llevar la contra y generar soluciones distintas. Uno está aquí para algo y yo me la juego por lo que me gusta”.
¿Y cuál es su rol en la vida?
“Yo trato que pasen cosas lindas. Todos mis programas son de entretención, pero también educativos; mi misión es no chabacanizar el mundo. Yo estoy para todo lo que hago, mis hijos, videos, fotos, etc”.
Proyecta una imagen de mujer cool, moderna, pero al hablar de hijos y afectos suena como la mamá más conservadora del mundo. ¿Cuál faceta le acomoda más?
“Una de las cosas que amo es la familia. Mi madre viene de una familia grande, son nueve hermanos, tengo como 40 primos y todos somos súper familieros. Yo soy súper familiera, de ahí venimos, ahí nos morimos, y esos integrantes alrededor de tu vida son los que realmente están cerca cuando los necesitas. Tus mejores amigos y tu familia, creo que son los dos afectos más importantes en la vida. Mis hijos son las estrellas de mi vida. Yo no existo sin mis hijos. Todo lo que hago es por y para ellos”.
Y no hace falta que lo diga. Cada vez que habla de Benito y Lisa, sus hijos de 11 y 8 años respectivamente, realmente necesita un babero. Ellos son sus dos “mochilas”, que intenta incluir en todas sus actividades, siempre que no sean después de las 10 de la noche. Por que, independiente de los 4 discos de Benito, uno de Lisa, madre Dj y padre rockero, la educación es primero y no permite un estilo de vida bohemio para ells a esta edad.
¿Cómo ha evolucionado en tu rol de madre?
“Ahora estoy más libre, de a poco voy soltando amarras. Es que ellos están más grandes también. No soy de las que se queda pegada con los hijos, estoy siempre imaginándome el día que partirán de casa. Yo soy independiente y los crié independientes. La vida es dura y tienen que aprender a manejarse. Ya han viajado solos en avión, por ejemplo”.
¿Qué haces cuando a tus hijos les toca visitar al papá?
“No ha pasado mucho, porque de los 30 días del mes, Gustavo ha estado 20 de gira. En todo caso, las primeras veces no sabía qué hacer. Hasta hoy las primeras dos o tres horas son fatales, me da mucha pena, me pregunto dónde estarán, con quién. Ahora ya lo aprendí a disfrutar, ha sido un aprendizaje para ellos y para mí. Es el momento que tengo para estar sola. Me rinde mucho el tiempo”.
Tu padre murió cuando tenías ocho años ¿Afectó la falta de padre de tu infancia en tu relación de madre o pareja?
“Es cierto que uno el subconsciente repite ciertos patterns anteriores, pero con Gustavo las cosas no fueron tan complejas. Él es un hombre muy moderno, para nada machista. Por ejemplo, este fin de año lo va a pasar con nosotros, con mi familia”.
¿Dónde está el límite para transar tus afectos?
“Por los niños, mis afectos se van al tarro de la basura. Lo que pasa es que yo estoy operada de los nervios, a mí ya nada me afecta.
¿Cómo?
“A ver, me afecta, pero hasta ahí nomás, he aprendido a ser más fría en algunos sentidos. Toda la cosa naif, de la inocencia y la ilusión, con todas esas cosas uno se va poniendo más práctica en la vida”.
¿Cuánto hubo de Elena, tu engañado personaje en Sexo con amor, en tu relación?
“Te diría que bastante, por eso acepté, porque me sentí identificada con algunas cosas del personaje, en otras no”.
¿Cómo cuáles?
Como la buena onda, la candidez al aceptar una pareja. Que está bueno que la tengamos las mujeres, porque en realidad nosotras decidimos hasta dónde llega la pareja. Hoy en día, cada vez más, las mujeres se atreven a tomar decisiones de todo tipo.
¿Cuánto te costó dejar esa candidez?
“No, no es que la dejé, pero ya no tengo 15 años, ni posters en mi pieza. Me he tenido que volver mucho más práctica. Manejo mis hijos con la economía, tengo que mantenerlos de aquí hasta que mueran, alguien tiene que hacerlo y ahora soy yo”.

LAS CANCIONES QUE HICISTE PARA MÍ
¿Sigues escuchando las canciones que Gustavo escribió para ti?
“Sí y me encantan. Las del último disco no me gustaron para nada. Consideré que eran, incluso, hasta una falta de respeto en algunas cosas, como la canción “No te creo” (que en su letra incluye delicadezas del tipo “no hace falta tu cinismo/yo soy parte/y también soy el que parte a nuevos rumbos/la estupidez triunfa en este juego/sé que dices la verdad, la conozco/ te conozco/no te creo”), cosas que yo hubiese preservado para la intimidad, detalles personales que él, quizás por despecho, las puso, pero no las comparto para nada. El último disco lo he escuchado dos o tres veces, me gustan dos o tres canciones y punto. No me meto en su carrera artística, me preocupo de la mía”.
Cantaste y tocaste el bajo en su primer disco solista ¿Qué sentiste cuando escuchaste cantar a su nueva novia en el último?
“Claaaro, es como un chiste, ya no le crees nada a Gustavo, porque a la próxima novia también la va a poner a hacer coros entonces, ¿no? Cualquiera puede ser corista de Gustavo, mándenle a la página web una foto y listo. Lo encontré absurdo, poco serio de su parte. De hecho, nunca más cantó la tipa, es como que las pone… no entendí por qué en realidad. ¿Para hacerse el canchero?”
“Lo de nosotros fue distinto, había un embarazo de por medio… lo que pasa es que esta tipa (Debora de Corral, ex novia del baterista de Soda Stereo) hace como 15 años que dice que quiere ser cantante, entonces Gustavo, para hacerse el canchero en onda “che nena, venite y cantate unos coritos”, para engancharla y eso, pero la verdad es que no tienen nada de serio ni de profesional”.
¿Cómo funciona la relación con Gustavo después de la separación?
“Hay cosas que obviamente a uno le dan un poco de bronca, pero cuando un matrimonio no funciona es por parte de los dos. No es que él o yo dijéramos esto no va más, y dejáramos botado al otro. Los dos nos dimos cuenta que no iba más y punto, listo, se acabó” sentencia.
Una bruja que les dijo que fueron hermanos en una vida pasada, declaraban tener una conexión especial, ¿Cómo se relaciona con el fracaso después de eso?
“Lo único que me da muchísima pena es no darle una familia bien constituida a mis hijos, que era lo que yo más quería. Es en lo único que yo me siento fracasada en la vida, que no me haya resultado ni mi pareja ni mi matrimonio. Por eso hago todas estas concesiones y trato de que ellos sientan un pequeño nido, aunque sea por momentos. Pero no me siento fracasada, y estoy tan contenta con todo lo otro que me está pasando”.
“Quizás, si no me hubiese separado de Gustavo, nunca hubiera conocido a toda la gente maravillosa que estoy conociendo, los viajes que me he permitido hacer, la conexión con otros… –se da una pausa y acentúa con un dejo picarón– hombres, porque eso está bueno, explorar otras relaciones, aunque no sean de pareja, pero sí amistades muy profundas que casada no las puedes desarrollar”.
¿Cómo es tu relación con los hombres después de tu separación?
“Los amo a todos, los amo a todos” proclama en voz alta y a plena risa. “Tengo muchos amigos, estoy enamorada de todos mis amigos, que son talentosos, bellos, guapos, pero eso, hasta ahí, estoy enamorada, pero como amigos. Estuve 10 años casada y no planeo tener una relación con compromiso por ahora, para nada. “Estoy tan ocupada, poniendo mis energías en los niños y en el trabajo, en cosas que me motiven, que me excitan desde la mañana a la noche, que no tengo tiempo para tener un pololo ahora”.
Pero después de un fracaso, todos quedan un poco averiados emocionalmente
“Sí, quedas a la defensiva. Yo estoy totalmente a la defensiva con los hombres, como que quedas con una especie de barrera hacia la entrega. Hay un paso que uno dice, yo no estoy lista para entregarme a alguien como me entregué antes. También me ha pasado que con algunas personas podría haber sido, pero yo tengo hijos, o la otra persona está en pareja, o tiene hijos, y lo hemos tenido que mantener en una relación más bien idílica e… internacional. Estoy con puras relaciones internacionales”. Se ríe y se ríe, y agrega tipo sentencia: “nada serio, pero soy mujer y bueno, obviamente me gustan los hombres y… algo pasa”.

EXPERIENCIAS PARALELAS
A pesar suyo, Cecilia es un ícono de la electrónica chilena. Tanto, como para que una irónica canción que rota en las radios chilenas la menciones a ella como uno de los próceres del movimiento.
¿Qué opinas de este papel de símbolo de lo que es ser electrónico hoy?
“Encuentro que la canción es un súper hit. Cuando se las puse a mis hijos, me pidieron que la repitiera al tiro, pero creo que me metieron en un saco que nada que ver. Yo no tomo pastillas ni veo huevas. Además esa música que nombran la encuentro pésima, hay varios que se salvaron de todo eso”.
Eres súper sana, pero el mundo de la electrónica está estigmatizado por la droga
Me parece que las drogas están en la naturaleza, en las plantas, en la vida, y están para ayudarnos. Lo hago como una mera experimentación. He probado el ayahuasca también, una sola vez, pero era porque yo quería tomarla. Es una planta curativa, que se da a enfermos de Sida, cáncer terminal, que provoca una serie de sensaciones muy introspectivas en tu vida. No voy al psicólogo, no hago terapia, pero sí me gusta experimentar con ciertas áreas del cerebro que ciertas sustancias químicas te permiten explorar. Pero es sólo eso, no consumo drogas”.
¿Cómo fue tu experiencia?
Increíble, increíble, la primera vez que tomé veníamos con una amiga de una Spandex (las primeras fiestas tecno organizadas en el país). Eran las 10 de la mañana y no podía dormir. Nos pusimos a dibujar y yo realmente, en la tinta negra, vi los colores que salen del negro. Vi que en el negro están todos los colores, o la ausencia, pero alrededor de esa tinta negra yo veía rojo, amarillo, y eso, en estado normal, no lo veo, pero existe. Eso lo vi con un ácido. Nunca me voy a olvidar en mi vida de esa percepción, eso es maravilloso. Explorar otras áreas de la cabeza”.
El fin de año viene movido para Cecilia. Sólo en diciembre va a cruzar la cordillera en tres oportunidades. Pasará las fiestas en chilito, con hijos, primos y ex incluido. Tiene un par de tocatas agendadas, y lo más importante “Viene mi DJ favorito, Villalobos (músico chileno radicado en Berlín), que es mi Nº1 absoluto, mi gurú espiritual y musical, es como mi Osho de la música. Lo sigo donde vaya. Creo que en abril va a Tailandia, y si me número uno va, yo me tomo mis vacaciones y me voy a bailar con mi Nº1 a Tailandia”.

Entrevista publicada el 19 de diciembre de 2004 en revista Mujer, La tercera.

Lactancia prolongada

Mucho más que leche

Al preguntarle a Micaela cuándo va a dejar la “papa”, ella estira su brazo y levanta cuatro deditos. Si le preguntas por qué, se mueve para uno y otro lado y esconde la vista. Claro, a sus tres años y diez meses sabe que quedan ocho semanas para ello y, en su rol de decano de los niños de la Liga, al parecer, aún no está ciento por ciento convencida de abandonarla.
Es cierto, es poco habitual que niños que son capaces de correr, jugar, incluso de comer chicle y torta y hablar, todavía tomen pecho. De hecho, una de las frases que más les toca escuchar a sus madres es ¡Qué asco! o ¡Qué antinatural! Ellas simplemente lo atribuyen a una sociedad con escasa cultura de lactancia.
El ser humano es un mamífero, y como tal, la mujer posee una fisiología y una anatomía que se relacionan con el dar de mamar. Como se define en la página web del ministerio de Salud, que tiene un apartado exclusivo sobre lactancia materna: “El ser humano es la única especie que ha intentado reemplazar esta función determinando como consecuencia un mayor riesgo del niño de enfermar y morir”.
Sin ir más lejos, al otro lado de la Cordillera a nadie le extraña que la lactancia se prolongue por uno o dos años. La pediatra argentina Marta Roselló, casada con chileno, tuvo en su patria a sus dos hijas mayores, Trinidad y Constanza, a quienes amamantó hasta el año, y dos años tres meses, respectivamente. “Llegué acá, tuve mi tercer hijo, y ya la cosa se me hizo rara. Me di cuenta que si sacaba la pechuga a la gente le incomodaba, así que me empezó a incomodar a mí. Mientras estuvimos en Argentina mi marido lo encontraba normal, pero a él y a mi suegra les contrariaba esto de amamantar en público. Yo no tenía con quién hablar del tema, el pediatra tampoco estaba muy de acuerdo, entonces llegué a la Liga para que me aconsejaran cómo sacarle el pecho, porque nunca lo había hecho antes. Me dijeron que de ninguna manera le quitaba el pecho al año, todo lo contrario. Ahí me relajé”, explica.
La Liga Chilena de la Lactancia Materna es una filial de La Leche League –así se llama en inglés–, una asociación norteamericana fundada en la década de los ‘50 por un grupo de madres preocupadas por la disminución del período de amamantamiento.
En Chile funciona desde 1978, con reuniones mensuales de familias, porque en la Liga participan todos, no sólo las madres. Su objetivo fundamental es promover los beneficios del amamantamiento, a la vez de ser un puente de unión entre distintas madres para compartir experiencias.
Es que en los apurados tiempos que vive nuestra sociedad, cuesta encontrar las condiciones para una lactancia prolongada. Desde que parte importante de los pediatras le dicen a las madres que no hay diferencia con la leche de fórmula, hasta los innumerables escollos que encuentran las mujeres para amamantar una vez terminado el post natal. Porque, como reclama una de éstas madres: “No puede ser que en las oficinas las mujeres tengan que ir al baño a sacarse la leche. ¡Nadie almuerza sentado en el baño!”.

Contra viento y marea
La mayoría de las mujeres no dudan frente a la opción de amamantar, pero en muchos casos no basta sólo con la intuición materna. Una de las sorpresas post parto que se llevó Camila Kirberg, fue que alimentar a su hija no era nada de sencillo. “Una amiga me invitó a una reunión de la Liga, pero me dio un poco de lata, eran los últimos meses de embarazo y como era profesora de yoga, estaba súper confiada y mentalizada en que todo iba a salir bien. Tenía buen equipo médico, hacía ejercicios, respiraba, pero después me encontré con que no es fácil amamantar, que nadie te da información adecuada, que son múltiples las dificultades y que cada mamá tiene complicaciones diferentes” afirma.
“Además, a los dos meses de nacida, Anita mamaba mucho, 40 minutos por pecho, y pedía y pedía. Todos me decían ‘no puede ser, tienes que descansar, dale un relleno en la noche’… en mi fuero interno sabía que no quería eso, pero necesitaba el soporte, la información de gente que compartiera ideas de crianza. Por suerte llamé a la Liga, fui a una reunión y resultó que estaba perfecto. Simplemente era una niña que necesitaba más, y al cuarto o quinto mes se regularizó” explica.
Ahora, si de dificultades se trata, el caso de Gloria Fernández de Rota, parece un capítulo de Misión imposible: “Fui mamá biológica por primera vez a los 41 años (a los 30 adoptó a Catalina), me habían extirpado nódulos mamarios, lo que incrementaba la posibilidad de que los conductos lácteos estuviesen cortados y, además, tenía pezón invertido”.
A estos problemas se sumó que, después del parto, su hija parecía más interesada en dormir que en comer. “En la clínica despertaron a Micaela para que intentara mamar. Entre que lloraba y que le costó agarrarse, me llevaron a una máquina para extraer el calostro. Como tampoco funcionó, los médicos comenzaron a presionar para darle fórmula. A pesar de nuestra oposición con mi marido, igual le dieron. Esto le provocó confusión de pezón, porque es mucho más fácil succionar de una mamadera. Durante todo el primer mes me extraje leche, pero cada vez que le daba le ofrecía el pecho, para que no perdiera familiaridad. Finalmente, después de muchos intentos, y de 15 días de fórmula, Micaela comenzó a mamar normalmente”, hasta el día de hoy.

LO QUE EL TARRO NO ENTREGA
Si el recién nacido se deja tranquilo y seco sobre el abdomen de su madre, en contacto piel con piel, es capaz de reptar, encontrar el pezón y comenzar a mamar espontáneamente.
En lo que están de acuerdo todos los especialistas, y que reafirma el Ministerio, es que los primeros meses son fundamentales en los vínculos entre madre e hijo, porque en este período el niño adquiere la confianza en sí mismo, que se verá favorecida por el estrecho contacto que proporciona el amamantamiento.
En opinión de la psicóloga infantil Alejandra Villa, “Durante la lactancia, junto con alimentar, la madre establece una relación interactiva con el hijo en que, mediante palabras caricias y sonrisas, se desarrolla un sentido de confianza básica. Si en este período el niño logra interiorizar la imagen de la madre, es como si llevara una fotografía de ella en el bolsillo, de manera que la extrañará menos cuando tenga que separarse de ella”.
Donde no hay acuerdo es en qué efectos tiene la lactancia prolongada a este respecto.
Para la psicóloga Elvira Calcagni, “Hay tareas evolutivas que son propias de cada momento del desarrollo. Al año de vida se comienza caminar, lo que marca el primer “distanciamiento” del nido materno. Una lactancia muy prolongada podría interferir en el proceso del logro de la autonomía. Lo importante es que haya tenido un apego seguro anterior, puesto que así podrá arreglárselas por sí mismo. El niño debe aprender a postergar gratificaciones, a frustrarse, saber que la mamá vendrá, pero que tiene que esperarla, lo que es posible en forma adecuada cuando la figura materna está incorporada”.
Marta Roselló es de una opinión distinta. “Contrario a lo que muchos pueden pensar, son niños más independientes y seguros, porque han sentido un amor incondicional, por lo que tienen la certeza que hay una red que los soportará en caso de alguna caída”.
A lo que agrega Camila: “Yo no concibo el concepto de independencia en una guagua. Si miras las culturas orientales, ellas buscan la dependencia, porque después aflora una independencia natural. Si la madre está los primeros años, tú sabes que va a estar toda la vida”.
Otra materia en que la discusión sigue abierta es si, pasado un tiempo, la leche sigue siendo nutritiva o es “pura agua”. Lo cierto es que la leche materna es un fluido bioactivo que varía su consistencia, no sólo con los meses, sino que durante el día. Modifica su composición para satisfacer las necesidades cambiantes del bebé. Por ejemplo, en caso de enfermedad, provee al niño de una variedad de elementos inmunológicos que destruyen bacterias, virus y parásitos. “Siempre noto cuando Anita está incubando una enfermedad, porque se pone mucho más demandante”, acota Camila.
Para Raquel Honorato, matrona Jefe del Hospital San Juan de Dios, esto es correcto, pero hasta cierto punto. “Todos los beneficios inmunológicos se reciben hasta el año. Si la lactancia se prolonga más allá de ese lapso, puede tener algún tipo de incidencia si el niño se enferma, pero es siempre marginal, no determina en forma sustantiva la mejoría del bebé”.
Estudios demuestran que niños prematuros alimentados con leche materna tienen un coeficiente intelectual, medido a los ocho años, significativamente superior a los que no recibieron leche materna. Pero la lactancia también beneficia a la madre. La succión de la mama inmediatamente después del parto acelera la expulsión de la placenta y la contracción del útero, con lo cual disminuye la posibilidad de una hemorragia. Esto también estimula la secreción de oxitocina y prolactina, que favorecen la salida de la leche. Asimismo se asocia con un menor riesgo de cáncer de ovario, de endometrio y mamario en la premenopausia, y disminuye la depresión post parto, puesto que amamantar produce triptofano, un aminoácido que provoca relajación.
El marido de Gloria, el ingeniero Christian González, tiene su propia visión de los beneficios de la lactancia: “Como se dice en economía, es una externalidad positiva. Un tarro de leche, que dura más menos una semana, cuesta $ 10.000. Un tarro por semana, más todos los gastos asociados: comprar mamadera, calentar el agua, esterilizar, tiempo utilizado, etc., estimo un mínimo de $ 50 mil al mes. En un año son $ 600 mil. Con eso tengo ahorrado, por lo menos, un año de escolaridad de mi hija, o al que le interesa, la operación de mamas de la señora. Si lo pones en términos sociodemográficos, equivale a cinco ingresos mínimos mensuales, y en nuestro país hay mucha gente que vive con menos de eso”. Y agrega: “En estos cuatro años Micaela ha tomado antibióticos una sola vez, con el consiguiente ahorro en médicos y posibles hospitalizaciones”.
“Yo trabajé más de 20 años en el Citibank, pero cuando supe que estaba embarazada, con Cristian optamos porque yo me dedicara a nuestra hija. La situación económica siempre fue una duda que nos dio vuelta, pero en la práctica todo ha sido mucho más sencillo de los esperado” asegura Gloria.
Camila y Darío vivieron una situación similar: “Yo dejé de hacer clases de yoga para estar más con mi hija. Para nosotros significó apretarnos el cinturón harto, porque íbamos a tener un solo sueldo. Para nuestra sorpresa, esta manera de crianza es súper económica. Nunca nos ha faltado, porque te ahorras en leche, idas al pediatra, medicamentos, y eso es harta plata”, comentan.

¿HASTA CUANDO?
Una de las grandes preguntas que ronda a toda madre es en qué momento terminar la lactancia. La Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de dos años, sin especificar una fecha de término. Por su parte, el ministerio de Salud aconseja que el niño reciba leche materna en forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y que constituya parte importante de la alimentación hasta los dos años. En la Liga recomiendan que sea lo más extensa posible.
“No me he puesto un plazo fijo, porque creo que es una limitante –explica Camila–, pero tampoco creo que sea una decisión exclusiva de los niños. Es una relación donde hay dos personas involucradas, por lo que considero prudente y respetuoso llegar a un acuerdo mutuo. Anita va a cumplir dos años. Estoy casi todo el día con ella. Toma al despertar, antes de dormir la siesta y en la noche. Esas son las fijas. Pero cuando está cansada o se pegó muy fuerte, me pide papa para consolarse. Yo la escucho, la veo crecer y de acuerdo a eso voy proponiendo cambios, como suprimir una papa, por ejemplo. Así lo he hecho y he tenido muy buenos resultados”.
Marta Roselló sostiene que “Cada madre sabe lo que es mejor para su hijo, no hay fórmulas para esto. En lo personal creo que pasado los cuatro años, quizás puede no ser muy beneficioso al proceso de identificación del niño. El chico inicia un camino de autonomía, el jardín, el colegio, gana independencia, lo que permite que el vínculo con la madre se establezca de otra manera”.
Ajena a estos argumentos, Micaela, sin una decisión definitiva, se dedica a disfrutar las que serán sus últimas papas, que no son tantas tampoco: al despertar y antes de dormir. Gloria, por su parte, también las aprovecha al máximo, porque siguiendo el consejo de una de sus amigas de la Liga, a quien su hijo terminó con la lactancia sin previo aviso. “Disfruten cada papa como si fuera la última –dice esta madre–, porque tú nunca sabes con certeza cuál será efectivamente la última, sólo lo sabe el niño”. Cosas de madre.

Artículo publicado el 25 de septiembre en revista Mujer, La tercera.

Prostitución Masculina

El factor testosterona del comercio sexual

La vida de un gigoló no tiene nada de glamorosa y envidiable. Drogas, viagra, alcohol, soledad, mucho sexo y poco amor son los principales ingredientes de una fórmula que huele a enajenación. Aquí la aventura de un periodista que se sumergió en la diversión nocturna femenina.

Franco, el fachoso gigoló de la teleserie de TVN, tiene una vida bastante grata: departamento de lujo, sesiones de gimnasio diarias, salidas a restoranes exclusivos, polola guapa y, salvo unos tragos, no cae en excesos. Es decir, tiene un muy buen pasar. Pero la realidad de la prostitución masculina es muy distinta y mucho, mucho más duro.
Primero, porque una mujer talentosa puede fingir un orgasmo y el hombre no se dará cuenta nunca. Pero la anatomía masculina habla por sí misma. Entonces, entre el trago para aturdir la vista, el Cialis o el Viagra para levantar algo más que la moral y la cocaína para satisfacer a más de una clienta por noche, el cóctel químico que corres por las venas de los gigolós es más que inflamable. Más allá del estigma de “naturaleza primitiva” que cargan los hombres, según el cuál sólo se necesita una blusa y una falda para entrar en acción, a la hora de los quiubos, cuando la clienta no se parece en nada a Cameron Díaz o Francisca Merino, pero en su billetera ven el arriendo de su casa o el almuerzo de su hijo, se necesita un verdadero as bajo la manga (o el pantalón) para cumplir la misión.
La soledad es casi asfixiante. Pasado un tiempo trabajando en “la noche”, como le llaman sus protagonistas, todos, absolutamente todos reconocen que establecer relaciones de pareja, entregarse a otro, es difícil. Lo peor es volver a casa y tener que dormir solo, después de compartir la cama con muchas. Aunque no las quieran, aunque no haya lazos, compromisos ni sentimientos, “el vacío de volver a casa es insufrible. Cuesta dormir, a pesar del cansancio y el carrete, cuesta cerrar los ojos” confiesa uno de ellos.
Y aún así “la noche” atrapa. A pesar de los excesos y el vacío, del congelamiento emocional y de la vergüenza oculta (todos saben que son prostitutos, pero rehuyen la palabra), hay involucradas importantes sumas de dinero que con una familia que sostener cuesta mucho rechazar.

“NOS CONSUMIÓ LA NOCHE”Carlos acumuló muchas horas en la noche santiaguina y se le notan en el rostro. Es un flacuchento silencioso, tímido si se quiere, de 25 años, pero se ve tres o cuatro años mayor, por lo menos. Sus profundas ojeras son la mejor prueba que su cuerpo todavía no se acostumbra del todo al día. Hoy cumple una semana trabajando en un restorán con horario normal, desde las dos de la tarde hasta las 10 de la noche, después de cuatro años en los que fue desde barman del Passapoga hasta varón de compañía en un secreto privado del barrio alto.
Es una materia delicada para Carlos, porque no lo involucra sólo a él. Su señora, Daniela, fue uno de los show estelares del Luca’s Bar, cuando éste reinaba sin contrapesos en Santiago. Por eso habla de “la noche”, del “privado”, de “ese trabajo”, de “sexo por dinero”, siempre con eufemismos e indirectas. En las tres entrevistas, sólo una vez usó la palabra puto, y porque se le escapó. “Yo nunca pensé que haría todo lo queme tocó hacer, pero cuando tienes una hija que alimentar…”.
Él tenía un trabajo como cualquiera, conducía mulas en Lan Chile (los carritos que transportan maletas). Ganó el premio al mejor empleado de la compañía, consistente en un viaje donde él quisiera: aterrizó en Madrid. Correteando en un cabaret español conoció a Gabriel, un chileno con múltiples contactos en establecimientos nocturnos nacionales. A su regreso hizo un curso de barman, llamó a Gabriel y él le encontró trabajo en la Grammy, su insospecha puerta al lado oscuro de la fuerza.
Tanto Grammy como Cover son dos discotecas dedicadas a las despedidas de solteras y solteros. Primero el público está separado por sexos, con strippers que preparan el ambiente hasta que se junten todos. Carlos fue el custodio de la barra de ambos lugares, atendiendo a cerca de 4.000 personas en una noche agitada.
El trabajo era extenuante y las propinas no compensaban el esfuerzo. Pidió cambio y lo transfirieron al exclusivo cabaret masculino Passapoga (los tres locales son del mismo dueño). Se hizo amigo de la mayoría de las prostitutas que trabajan ahí. “Todas las mujeres llegan a la barra a hacerse las lindas con el barman. Así las conocí y se fue generando una relación”, explica. Una relación bastante especial, que incluía carretes con ellas que muchas veces terminaban entre las sábanas. Esto le trajo problemas con su señora, porque ella sabía cómo funcionaban las cosas, y por que lo de Daniela era por trabajo, pero lo de él…
“A nosotros nos consumió la noche. Ella podía ganar $300.000. Yo en propina me hacía como $30.000. Era mucho dinero, mucho carrete y desenfreno, no supimos manejarlo. A nosotros nos destruyó la vida”, se lamenta en voz baja.
A principios de este año Carlos se quedó sin trabajo, la relación con su señora se hizo insostenible y ella se fue de la casa. De la noche a la mañana se encontró cesante, soltero y con una hija que alimentar: intentó crear negocios, le salían pitutos, pero nada funcionó. Conversando las penas con una de sus amigas, ella le ofreció un contacto en un privado. Era buena plata y no perdía nada con tratar. Se sumergió en el lado oscuro.

LA VIDA EN EL PRIVADO
El privado era un departamento dúplex en Ñuñoa. En él atendían mujeres, hombres y homosexuales. Carlos sólo atendía mujeres y parejas. Por extraño que parezca, el sueño de muchos chilenos es ver cómo otro hombre tiene sexo con su mujer.
La recepción estaba en el primer piso y las habitaciones en el segundo. Como el recinto contaba con un circuito cerrado de televisión, las damas y varones de compañía espiaban desde las piezas por los monitores a los clientes, para evitarse el problema de “atender” a algún conocido.
“La mayoría de las mujeres prefiere conversar un rato y tomarse un algo antes de entrar en acción, pero había clientes que les gustaba ir al gran altiro. A mí me incomodaba, porque cuesta entrar en calor”, confiesa. “A ellas les gusta que la previa sea larga, que las acaricien y las besen con pasión, como si fueran tu polola. Yo las tocaba harto, me gustaba calentarlas, demorar lo más posible el acto sexual, dejarlo para el final de la hora. Así, o bien pedía otra hora más, para continuar, ola propina era generosa”.
Cómo no, si la primera hora costaba $70.000 de los cuales $30.000 son para el prostituto. A partir de la segunda hora, pagaban $40.000 y la noche entera era mucho, mucho dinero.
“Lo que más me pedían era sexo oral, les fascina, y que las acaricien. También que les besen el cuello y las orejas. En general, les gusta tener el control, manejar la situación. Prefieren arriba, porque llegan al orgasmo más fácil”, relata.
Pero no todo era sexo y lujuria. Las clientas de Carlos eran ABC1, todas de Las condes, Vitacura o La dehesa, con buena situación económica, pero desoladora vida personal. O estaban separadas o vivían un matrimonio desastroso, con maridos infieles. “Siempre conversábamos, de hijos, la familia, la vida. Una vez una se puso a llorar. Su marido la gorreaba mucho. Le dije que esta era su oportunidad para vengarse, pero me contestó que no lo hacía por eso. Se sentía sola y necesitaba estar, en todos los sentidos de la palabra, con alguien”, recuerda Carlos.
Tenía dos o tres clientas que lo llamaban todas las semanas; también tenía otras que lo recomendaban. No eran ni muy feas ni muy gordas ni muy viejas. Eran mujeres normales, de buen cuerpo, casi todas de gimnasio y algunas de quirófano. Pero no era suficiente, por lo que el Viagra fue uno de sus grandes aliados. Ganaba entre $100.000 y $150.000 por jornada. Lo que más llegó a ganar fue $300.000 en una noche, gracias a una pudiente pareja que visitó en La dehesa. “Yo me di cuenta que tenían mucha plata. Ella quería que yo besara y acariciara a su marido. Cobré por cada cosa extra”, confiesa.
Contrario a lo que muchos puedan pensar, después de una extenuante jornada de trabajo, todos los del privado juntaban fuerzas y salían a carretear. Ahí sí que el descontrol imperaba. “marihuana, copete, cocaína, todo corría a destajo. Podíamos terminar teniendo relaciones o almorzando en Valparaíso. A veces yo no tenía ganas, pensaba en mi hija, que tenía que volver a casa, pero igual salía. En un almuerzo podíamos gastar $100.000. Así es como uno malgasta el dinero. Lo que pasa es que te acuestas con cinco tipas en una noche, pero después llegas a tu cama y está vacía. Te sientes tan solo, que no quieres volver; carreteas para no acodarte de lo que hiciste”, reconoce.
Pese a las fiestas, las normas en el privado eran estrictas. “nos tenían súper controlados. Si nos atrasábamos cinco minutos, nos mandaban a buscar. Cuando no teníamos que ir, nos llamaban al celular para saber en qué y dónde estábamos”, explica Carlos.
¿Cómo lograste salir de todo eso?
Un día me apesté, me aburrí. Hablé con la dueña y le dije que me quería ir. Me dijo que no, que estábamos haciendo buena plata, para qué. Días después apagué el celular y no volví más. Lugo supe que fue la Comisión Civil y clausuró el local por unos días. Reabrió a las semanas.
Carlos siente que todo se ha dado para dejar esa vida. Hace un mes que con su señora decidieron darse una segunda oportunidad y empezaron a pololear, viviendo en casas separadas. Ella tuvo un accidente y se quebró una mano, lo que fe la mejor excusa para dejar el cabaret donde trabajaba y volver a casa con su marido. Él encontró trabajo de día y vuelve a conocer Santiago bajo la luz del sol. El pasado nunca se conversa. Tienen esperanzas y ganas de dejar atrás su nocturna vida.

GIGOLO A LA CHILENA
Si lo de Carlos era lisa y llanamente prostitución, Antonio es el aspirante a gigoló. Algo así como la versión criolla. Tiene 24 años, pero se ve de 34. Es de un perdido poblado de la VI región. Su mamá trabajaba de empleada domestica en Estados Unidos, “mientras yo me daba la gran vida acá”, dice sin mucho arrepentimiento. Vino a Santiago a estudiar Turismo, pero se dedicó más a fiestear y pasarlo bien. Duró un semestre.
Cuando su madre se enteró de las gracias del niño, le cortó la mesada. Obligado a ser independiente, encontró pega de júnior en un café con piernas para homosexuales. Al mes lo echaron, pero le ayudó a entrar en el circuito del comercio sexual. Su siguiente trabajo fue en un café con piernas, uno para mujeres. Aprovechando su buen estado físico, que no es el de un físico culturista, pero se defiende, desarrollado gracias “a la vida en el campo”, como le gusta especificar cada vez que puede, también fue vedette. Ahí tuvo sus primeras salidas con clientas, pero no remuneradas.
Eso le dio la idea de colocar un aviso en El Rastro, sección “contactos personales”. Al día siguiente lo llamó una pareja. Treinta mil pesos, más unos tragos y el taxi hasta Pedro Aguirre Cerda. “Al principio uno conversa, retomas unos copetes para distender el ambiente. Luego preguntas quién empieza. Por lo general es la pareja, después que se besan y acarician, entras tú. Lo común es que ellos te hagan un gesto o te inviten a participar”, explica Antonio.
Tenía cerca de dos a tres llamados semanales, que le alcanzaban justo para pasar el mes. Así conoció a una mujer de 40 años que vive en La dehesa, casada, tres hijos (de la edad de Antonio), una señora de “cirugía y gimnasio” con la cual lleva cerca de dos años.
A estas alturas ya no le cobra, sino que ella lo mantiene. Le compra ropa, perfumes y cuando necesita plata para pagar las cuentas, ella estira la billetera. Asimismo conoció a una viuda, una mujer de 60 años que heredó grandes extensiones de tierra. También le compra regalos y solventa sus gastos.
El contacto con las dos es bastante sencillo. Como nunca tiene minutos, si no llaman ellas, les manda un mensaje de texto “llámame por favor” y ellas responden. Le gusta ufanarse de ello, por lo que al mencionarlo, envió los mensajes. En cinco minutos sonó el celular. Nada que agregar.
Antonio es una persona compleja, por así decirlo. Tiene un hijo y una hija, de madres distintas, por ahí repartidos, con las correspondientes demandas alimenticias que él no pesca. Le gusta la marihuana y la cocaína. Le gustan el copete y la encanta el carrete. “A los50 me veo reventando, hecho bolsa. Solo. Después de esto a uno le cuesta querer, ya no les creo mucho a las minas”, admite con cierto desdén.
Me citó a la entrevista en un café con piernas del centro. Cuando se acercaron a tomarnos el pedido, ella lo saludó de beso. Después de dos cortados y tres expresos dobles, lo acompañé a un particular recorrido por otros locales similares. Andaba corto de dinero, porque recién al día siguiente se juntaría con una de sus benefactoras. Pasó a pedir plata prestada para cigarros y pisco. En todas partes el patrón fue el mismo: beso en la boca, abrazo y saludo con nombre y apellido. Pero le fue mal, no le dieron ni para un pucho suelto.

CIRCULO DE HIERRO
El de la prostitución es un micro mundo cerrado, en el que todos se conocen. Lo difícil no es entrar, sino tener éxito, lucrar en el comercio sexual ABC1. Por lo mismo, con Antonio fuimos juntos a inscribirnos en Ángeles, la autoproclamada primera agencia chilena de gigolós. A él lo conocían de sus tiempos en el café con piernas femenino y sería un buen gancho para entrar.
Las oficinas centrales de Ángeles se reducen a un minúsculo local de un olvidado y añoso caracol comercial de Providencia. El cuartel general un pasillo estrecho de dos por cinco metros, con dos mesas, tres sillas y mucha decoración erótica: chocolates fálicos, manteles con motivos sexuales y lencería microscópica, entre otros.
Si a la mayoría de las mujeres les gusta alargar la previa, a ellas no. Lo primero que hacen con un aspirante al “team” es entregarle un formulario con muchísimas preguntas. Además de las típicas “qué haces, dónde vives, qué lugares frecuentas”, se debe especificar la potencia sexual, grado de experiencia, largo del pene, el tipo de mujer con quien uno no estaría dispuesto al juego sexual (muy robustas o muy arrugadas, por ejemplo). Incluso inquieren cuáles son los límites de cada aspirante (si sostienen relaciones hetero, homo, con parejas o en grupo, qué prácticas evitarían: sexo oral, anal, sadomasoquismo, etc.). En una distendida conversación pos formulario, una de las dueñas nos explicó que la agencia completa, que cuenta con 12 varones de compañía, no tiene más de cinco salidas semanales. La oferta es mucha para una demanda exigua, de la que Ángeles se queda con $50.000 y el remanente es ganancia para el caballero en cuestión.
Mientras que en Gigoló’s, el primer cabaret femenino, el ritmo es distinto. Por cerca de tres semanas me hice pasar por uno de los varones de compañía del local, donde tuve el privilegio de participar de varias despedidas de solteras.
La primera conclusión es que si las chilenas hicieran con sus parejas la mitad de las cosas que hacen ahí, los chilenos seríamos los hombres más dichosos del planeta. Durante el show del stripper siempre hay alguna recatada que no pesca el baile, pero hay otras que persiguen a los bailarines y se prestan para acrobacias muy subidas de tono. Cuando la mujer está en grupo, con copas de más, y el hombre con pilchas menos, la chilena muestra una cara insospechada.
La primera vez que me tocó hacer pasarela, un grupo me hizo una encerrona y no quedó parte de mi anatomía sin ser registrada. Una de ellas, extremadamente borracha, me sacó a bailar. Me decía que llevaba cinco años pololeando, que quería mucho a su pareja, pero que “lo desconocido atrae en exceso”. El único exceso fue de alcohol: se quedó dormida mientras la fiesta continuaba a su alrededor.
Las niñitas cuicas viven en un estado de “me gusta, pero me asusta”. Un grupo de egresadas de un colegio católico de señoritas se escandalizaba porque los vedettos quedaban completamente desnudos. Sin embargo, no tenían problemas en bailar lambada, por delante y por detrás, ni en estirar las manos bajo la cintura.
Por cada trago que un gigoló saca, de los $5.000 pesos que cuesta, $1.500 son para él. Por eso, las verdaderas clientas no son las niñitas en despedida de solteras, sino las mujeres mayores y las prostitutas. Las primeras, porque ellas sí tenían dinero y ganas de invitar tragos, y de pagar los $30.000 que había que cancelar al local, más la tarifa del varón de compañía para llevárselo a otra parte. Las prostitutas, porque Gigoló’s funcionaba como el “after hour” de las trabajadoras del barrio alto, llámese Shampoo, Luca’s Bar y Members. Llegaban como a las cuatro de la mañana y la fiesta era con descontrol. Hoy Gigoló’s está clausurado por ruidos molestos.

Artículo publicado el 19 de diciembre de 2004 en revista Mujer, La tercera.

29 septiembre, 2005

para Andrés

Cocteau Twins es una banda británica que inicia su carrera a principios de los ochenta. En jerga de crítico de medio alternativo, en un comienzo su sonido se encasillaría bajo el rótulo de "post punk", para derivar en los noventas a un "dream pop" o "white noise".
Quizás las dos "claves" para comprender su música son su vocalista, Liz Fraser, que posee uno de los registros más impresionantes que he escuchado, además de un timbre hipnótico, definitivamente hipnótico; y su guitarrista Robin Guthrie, quien de técnica no tiene nada, pero desarrolló una delicada sensibilidad para fusionar delay, reverb, chorus, flanyer (creo que así se escribe) y cuanto efecto se te ocurra, una y mil veces en una y mil guitarras. Hay canciones que no tocaron nunca en vivo, porque se necesitaban cerca de 7 guitarristas y tres vocalistas (Liz también grababa muchos juegos vocales por canción) para poder acercarse al sonido de estudio.
El bajista Simon Raymonde también tiene lo suyo. Hay que ser sensible para seguir a un duo como ése, pero creo que no es tan determinante en la configuración del sonido que los caracteriza.
Para empezar, de su primera época te recomiendo el disco Head over Heels, de la segunda el disco Four-Calendar Café. Otro discazo es el Victorialand, el único disco acústico interpretado íntegramente con instrumentos eléctricos (sé que es una contradicción, pero es la mejor manera que tengo para definir lo que me provoca ése álbum).

Dos datos freaks, esos de melómano obseso: como hasta 1994 nunca tuvieron baterista estable, en sus primeros videos colocan al centro de la formación el reproductor de la base de la batería.
Liz y Robin estuvieron casados y tuvieron dos hijos, un hombre y una mujer. La niña se llama Luzbell. En Chile cuatro fanáticos de la banda escucharon Lucybell, y de ahí viene el nombre de la internacional banda chilena.
Tercer dato freak: para el tributo latino a The police, el productor de Sol invisible(Invisible sun), el cover que esocgió Lucybell, fue Guthrie y grabó una guitarra en el tema.

En otro post contaré lo que me pasa, desde la guata, con Cocteau Twins. Pero no podía dejar que alguien no los conociera.

26 septiembre, 2005

banda sonora

Una de mis grandes obsesiones es armar la banda sonora de mi vida, encontrar la canción precisa, que proyecte y potencie el momento que vivo.
Mis compañeros de colegio dicen que era un huevón normal, hasta que me regalaron el personal. Nunca más me desenchufé los audífonos. Siempre andaba con él en el bolsillo izquierdo del pantalón, dos cassetes en el derecho y otras dos cintas en el de la camisa.
En la universidad sociabilicé un poco más, pero siempre traía música conmigo. Por si acaso.
Todas mis pololas me han criticado por ser un dictador de la radio en el auto. Mis amigos ya se acostumbraron a preferir mis preferencias.
Con esto logré que muchos recuerdos quedaran fusionados con canciones. Escuchar la canción se vuelve un viaje en el tiempo. El problema es que he tenido que dejar de escuchar canciones, porque hay recuerdos que duelen.
La primera vez que bailé una canción de Cocteau Twins en un lugar público fue para el año nuevo del 2000 con una polola a quien amé bastantemente. Mientras pololeamos, escuchar esa canción era escuchar el sonido de la felicidad. De todo lo felices que podíamos ser juntos.
Cuando terminamos quedé pésimo mucho tiempo. Mientras sufría, escuchar esa canción era recordar todo lo feliz que alguna vez fui con ella, pero que ya no sucedería más.
Han pasado cinco años. La historia está superada. Con ella somos amigos, he tenido otras pololas a quien he amado intensamente, pero sigo sin poder escuchar esa canción.
Antes, porque el recuerdo quemaba. Ahora, porque recuerdo todo lo mal que lo pasé. Y la lata, es que es una canción muy alegre, que me gusta mucho.

La Marce Infante hace poco hablaba de los amores de guión. Esos son buenos, pero ojo con que el guión venga con Banda sonora, mira que lo más probable es que, si se acaba, duela mucho.
Quizás la solución es acabronarse con el guión, y poquito antes del final relegarlo al olvido, así asegurase que la historia no termina.
Aunque claro, ése sería el camino fácil.

24 septiembre, 2005

mire a la cámara, sonría y Takk

Me acabo de comprar el último cd de Sigur Rós y, definitivamente, supera todas mis expectativas.
Después del disco blanco, ese entre paréntesis(), no sabía muy bien qué esperar de ellos. Su primer disco, uno de carátula morada muy desconocido, salvo uno que otro momento dentro de algunas canciones, es bastante olvidable.
En Agaetys Birgun la cosa cambia. Hay mucha más búsqueda, un desafío a la estructura de canción clásica, sin caer en rupturismo insufribles. Un disco decorado con arreglos musicales bellísimos, cargado de paisajes sugestivos y armonizadores. En mi opinión, la mejor lectura de los soundscapes que ha intentado construir Fripp.
Además, lograba balancear muy bien la melancolía con la esperanza.
El mencionado disco blanco es bueno, pero para mi gusto demasiado opresivo y redundante. La reiteración llevada al extremo. Tiene pasajes estremecedores, pero no logra una coherencia interna.
Temas como Paupa lagid (el último) y Sven-g-englar (el de Vanilla sky) no tienen mucha relación uno con otro. No por las sonoridades, sino por el espíritu.
Y bueno, Takk, el motivo de este post, resume lo mejor de ambos discos. En esta cuarta entrega esta banda islandesa saca a relucir sus mejores pergaminos. Vuelve la luminosidad de Agaetys, pero esta vez fusionada con la construcción reiterativa del (), que entrega un producto final delicioso.
Cualquier pasaje de este disco podría transformarse en una pieza fundamental del listado de canciones para pedalear. Es un àlbum alegre, iluminado, delicado. Escrito y tocado desde la guata. La raja.
Compren el disco, coloquen el volumen al nivel que más les acomode y sonrían, rían y sonrían mucho, que hace bien. Takk hace bien.

P.S: Le prometo a la blogósfera y a mí mismo empezar a incluir imágenes y aprender más recursos para dinamizar este blog.

21 septiembre, 2005

inmisericorde

No importa si eres humano, canino o felino, si perteneces al reino animal la vejez te llegará y, lamentablemente, muchas veces es inmisericorde.
Mi perrita está vieja. Tiene un apetito insaciable, sus cejas canas y un agotamiento en la mirada que me quiebra el corazón.
El problema no son sus 14 años, sino un tumor o una calcificación en la espina (los veterinarios aún no se ponen de acuerdo) que paulatinamente le fuer restando movilidad en sus patitas traseras.
Al principio se resbalaba, después se caía de vez en cuando, pero seguía su camino. Hoy muchas veces no puede caminar y tengo que sacarla a pasear con una toalla en su estómago para sostenerla.
De esto ya van dos años. Los primeros 18 meses ella no se dio por enterada: si se caía se levantaba, sino se arrastraba, pero siempre llegó, siempre llegó a destino. Siguió siendo la sombra fiel que ha sido toda su vida, mi sombra personal que incluso custodia la puerta mientras voy al baño.
El problema es que de tanto arrastrarse tiene sus patitas llenas de heridas. Prácticamente no las puede mover, las tiene tiezas todo el tiempo, lo que le provoca constantes temblores. A estas alturas la tengo que llevar en brazos a donde quiera que voy, porque ella insiste en no separarse de mí.
Antes, cuando trabajaba hasta tarde, ella dormía arriba de mi cama. En invierno era ideal, porque dejaba los pies calentitos. Hoy la tengo que subir yo.
Todo esto a raíz de "Harm of will", de Börk. Siento que esa canción es el epítome de nuestra relación con Layka. Si algo puede materializar los sentimientos que siento por ella, es este temón.
Otro día hablaré más de la canción, hoy quería hablar de mi perra. Muchos dicen que mi intensa relación con ella es producto de una carencia o incapacidad para relacionarme con personas. Les encuentro toda la razón. Al menos canalizo en forma útil mis pifias.

16 septiembre, 2005

canciones para andar en bicicleta

Primitive heart, Cocteau twins.
Aquí se conjugan los mejores elementos de la segunda etapa de los cocteau, más inasible y meláncolica, mucho menos punkosa y punzante que la ochentera. Una guitarra loopeada, otra reiterativa y todas envolventes, una línea de bajo muy juguetona y sutil, y los deliciosos fraseos de Liz Fraser que, como dice la Concierto, si la medicina alopática fuera más abierta, su canto curaría enfermos.

Here's where the story ends, The sundays.
Única canción rescatable de ese disco (no recuerdo el nombre), pero muy suave y delicada, armoniosa, como para pedalear por una calle con muchos árboles. Una canción cuatro estaciones, funciona en cualquier época del año.

Ask, The smiths.
Para ponerse a bailar mientras uno pedalea. Sugestiva, estimulante, casi saltarina. Ideal para quienes encuentran en la chancha un refugio seguro a su timidez.

Oslo skyline, Jaga Jazzist.
Después de la epifanía, era imposible no incluir al menos una canción del disco que titula el blog. Y qué canción. Recuerda al King Crimson del Thrak, por la construcción compleja y redundante de armonías, pero con una vocación más noise, y menos técnica, que como leí en internet, si Kevin Shields se dedicara al rock progresivo, éste sería su non plus ultra. Ojo con la conducción, que canciones como ésta te transportan y te llevan lejos, muy lejos del suelo (no sé las suyas, pero mi cleta tiene ínfulas de Pegaso).

Salir de aquí, Javiera Parra.
La canción más cocteu twins (sí, reiterativo, pero qué diablos, me gustan mucho) de JP y los imposibles. La yuxtaposicíon de la letra doliente y despechada con la melodía melancólica pero esperanzadora, es fiel reflejo del esfuerzo del pedaleo con el relajo y parsimonia del alma cuando la vida transcurre a-tracción humana.

Hyperballad, Börk.
Lo que más me gusta de esta mujer es cómo logra combinar el sonido biónico y vanguardista de loops, samplers y demás máquinas, con la orgánica y naturalidad de instrumentos clásicos, como en la introducción, en que se entrelazan violines, bajo y batería programada. Para un pedaleo urbano cargado de imágenes oníricas, gracias al gentil auspicio de los landscapes islandeses.

True love waits, Radiohead.
Si te botaron, olvidaron y cambiaron, y a pesar de todo tu estúpido corazón sigue amando, ésta es la canción que refleja lo que te pasa. Lo bueno del pedaleo es que el ejercicio físico estimula la secreción de endorfinas, la llamada hormona de la felicidad, lo que vuelve más llevadero y sobrevivible un temón como este.

Pienso en muchas otras, pero hasta aquí nomás llegamos por hoy.

12 septiembre, 2005

qué más puedo pedir

El título no es mío, se lo robé al mail de un amigo que coronó una semana bellísima.
Llevaba un tiempo sin escuchar el disco Fratres, de Arvo Part. Aunque me gustan las distintas versiones de esa pieza, las que realmente me seducen son Festina lente, Summa y el espezamente triste Cantus in memory of Benjamin Britten. No ando achacado ni nada, tenía ganas de escuchar el disco. Sólo eso.
El viernes recibí un correo de Hernán, con el título en cuestión, y como caché que venía medio sentimental, decidí leerlo cuando tuviera tiempo. Después de una bonita historia de animales, contaba la infartante noticia que su polola-novia-señora y él van a ser papás. Guau!!!! La venían buscando hace tiempo, por más que lo nieguen, eso de tener una pieza y un baño decorado con motivos infantiles es andar llamando a los hijos, y lo mejor de todo es que les funcionó de pelos.
Hernán estaba doblemente feliz, porque es adiestrador de avez rapaces y el mismo día que supo la noticia, liberaron a dos cóndores que habían encontrado muy mal heridos (sí, todavía hay pelotudos que juegan al tiro al blanco con ellos). El mismo día que había ayudado a salvar dos vidas, la vida le regalaba una nueva. Estaba chocho. No podía más.
Fue muy raro recibir una noticia tan alegre con una banda sonora tan triste, pero la yustaposición de emociones fue buena. Al final como que se compatibilizaron ambas sensibilidades, con un resultado la raja. Bien por ellos, por los niños, por la tristeza, por la felicidad y por la vida. Si a la larga la vida se trata de eso de sentir, de ser capaces de sentir y sentir mucho.
Saluten rock!!!

08 septiembre, 2005

cuándo llegará el verano

Cada recuerdo reunión familiar está mediatizado por los bronces y el bajo de susussudio, el "misticismo" de In the air tonight y muchos discos de Phil Collins, porque a mi tío pelao (sí es calvo al igual que el otro)le encanta y lo ponía muy fuerte. Lo que es que si empiezas en Genesis y terminas como música de supermercado, quiere decir que en alguna parte metiste las patas muy hasta el fondo.
Bueno, la cosa es que estaba comprando pulpa de cerdo en el Jumbo, cuando al mesón de los pescados, que está al lado del de la carne, llegó una mina despampanantemente deliciótica. El carnicero limpiaba el cerdo al ritmo de Collins mientras, de soslayo, no dejó de cuartear nunca a la susodicha (qué, dicho sea de paso, yo tampoco dejé de mirar).
Mientras babeábamos por la rusia que compraba pescados, el carnicero me dio el mejor de los datos: en verano, cuando las viejas de quirófano y gimnasio van a comprar con sus hijas casi hechas a mano, todas livianas de ropa, con minis cortas y blusas sueltas, el disfruta de un doble espectáculo: primero cuando se agachan a mirar la carne en el mesón y el escote generoso deja ver, en parte, lo que sostiene el sostén (las menos de las veces le toca el milagro de atender feministas, ciento por ciento liberadas de la opresión del corsé) y después, cuando se agachan a sacar la carne envasada, la mini deja de ocultar lo que tiene que ocultar.

Imagino ese espectáculo al ritmo de Maria Rita, algún tema sensualon Daniela Mercury, pero con Phil Collins... zero onda.

07 septiembre, 2005

la epifania

me hubiese gustado que este blog se llamara epifaniasonica, por la historia que cuento más abajo, pero como la originalidad no es privativa de nadie en el ciber espacio, quedó en opción sónica.
En todo caso, no hay problema, porque la fonética de la palabara sónica la encuentro insuperable. En fin...
La cosa es que por pega llegué a esto de los blogs, y decidí que al mío quería darle un giro temático, porque el viernes carreteando en la casa de Cuchuflo, tuve una epifanía sónica, uno de esos momentos que sabes no olvidarás. Ya hablaré de otras, pero la del viernes fue culpa Jaga Jazzist, y su disco "what we must". Un potentísimo álbum, de esos redonditos, que te gustan completos. Tienen como esa tendencia a la reiteración de Mogwai, pero con una construcción y desarrollo del motivo central llevada a cabo a ratos por Coltrane, a otros por Kraftwek, Stereolab, Dream theater y Billy Cobham, por tirar a algunos nombres. Ninguna canción dura menos de seis minutos, pero no son tediosos paisajes bucólicos, sino que vansuperponiendo sonoridades, ilvanando melodías con delicadisimos detalles trabajos en la mezcla del disco, que, apesar de lo que se pudiera pensar, potencia la potencia innata de la banda.No sé mucho sobre ellos, ni nacionalidad, año del disco, ni otros "datos duros". Y a veces no es tan necesario. Tengo otros dos discos en emepetres que voy a tener que revisar. Pero ni siquiera es tan importante. Con la música muchas veces lo que se debe hacer es dejarla que suene y olvidarse de las pajas de crítico musical.Me imagino que en Warez debe ser difícil de encontrar, mejor les va ir con Soulseek. Uno de los puntos altos del disco es Mikado, para quien quiera formarse una idea del sonido.Ya veremos si alguien lee esto.
Adeu