What we must

De música, buena onda y otras hierbas.

19 octubre, 2005

suena raro... no me gusta

El Mercurio de hoy destaca en su portada el premio "Revista El sábado - Fundación Suiza al emprendedor social" que ganó "el padre Felipe Berríos por su obra Un techo para chile".
De inmediato quiero aclarar que no parto desde la mala fe, tampoco desconozco el aporte de Un techo, ni creo que no se merezcan un reconocimiento, pero suena raro que justo uno de los columnistas de El sábado se gane el premio que la revista organiza. Sobre todo si el presidente del jurado fue Juan Pablo Illanes, director responsable de El mercurio.
Insisto, mi problema no es con el premio ni con la institución que lo ganó, pero así como la Revista de los libros en las bases de sus concursos estipula que no puede participar nadie ligado a empresas el mercurio, imagino que un premio de esta naturaleza debiese regirse por reglamentos similares. Al menos, desde el punto de vista comunicacional, tan en boga en estos días, suena raro ¿o no?

Ahora, lo que de frentón no me gusta en lo absoluto, es lo que está pasando con el Padre Hurtado. En las últimas semanas todos los medios han tratado de hacer algo al respecto, que una biografía, comics, entrevistas a personas que lo conocieron, a los que favorecidos con los milagros que ratificaron su condición de santo, etc.
En primer lugar, lo que me molesta es que se diga que el próximo sábado tendremos un nuevo santo. La canonización no es más que la ceremonia medianta la cual la iglesa reconoce su calidad de santo, pero el Padre Hurtado es santo hace mucho tiempo atrás.
Es santo desde que decidió jugarse la vida por los pobres, por dedicarse por completo a luchar por los más necesitados, por entregarse por completo a la construcción de un país más justo.
Lamentablemente lo que más se destaca de él es su faceta edulcorada, esa de los patroncitos y su cercanía con los jóvenes. Pero muchos olvidan que para la clase dirigente de la época fue una piedra en el zapato, que les gritaba y enrostraba su apoltronamiento en la riqueza mientras otros, literalmente, urgaban en su basura en búsqueda de comida. Olvidan que fue uno de los primeros en organizar a la clase obrera, olvidan que les exigía a los que trabajaban con el 150% de entrega.
Uno de los móviles en su vida era la pregunta ¿Qué haría Cristo en mi lugar? Humildemente me atrevo a parafrasearlo y me pregunto ¿Qué haría en el con todos los millones que se gastarán en el tour a la canonización? Porque eso es lo que no me gusta y lo que me asquea, que se gasten millones de millones de pesos en ir a Roma para escuchar al Papa decir "es santo" y nos muestren una escultura de él. ¿Estaría contento el Padre Hurtado con eso? Lo dudo.
Nosotros como sociedad lo transformamos en un producto de marketing, en una excusa para salir de viaje, en un pretexto para ganar plata, comprar cielo y llenarnos la boca con una conciencia social que no existe.
Porque es muy fácil llenarse la boca con la Responsabilidad Social Empresarial, con aparecer el vida social y en la tele con "generosas contribuiciones a obras de caridad", pero cuántos de esos empresarios pagan sueldos justos, cuántos de esos empresarios tienen contratados, con todas las de la ley a sus trabajadores, cuántos de esos empresarios no se llenan de "colaboradores y alumnos en práctica" para ganar en mano de obra barata. Y esto lo digo con conocimiento de causa porque los grandes medios de comunicación abusan de los practicantes para llenar espacios.
Ojalá que el Padre Huratdo nos ilumine para mejorar nuestra sociedad.
Perdón por la extensión y por salirme de las temáticas musicales, pero la injusticia me enferma.

18 octubre, 2005

¿treasure hiding?


El otro día fui al Apumanque a ver unas cosas que necesitaba. Como mi paciencia es corta, a los pocos minutos me retiraba raudamente, ya que sin grandes probabilidades de éxito, lo mío definitivamente no es vitriniar. Al salir me doy cuenta que, por los parlantes sonaba Bluebeard, de Cocteau Twins. Oh!, sorpresa de sorpresas, en ese añoso mall la música ambiente eran los Cocteau. Como escucharlos siempre es un placer, seguí caminando hasta que terminó la canción.
Esto fue el viernes. El lunes mientras hacía zapping radial caí en la Horizonte, pasaba Pitch the baby. Sí, los Cocteau nuevamente. Aunque tengo, literalmente, todos los discos de ellos (y algunos más), escucharlos en la radio abierta es un placer distinto.
La primera vez que me pasó fue en la Concierto, y fue una sensación extraña. Recuerdo mirar el ideal estupefacto, sin poder creer que eso realmente sucedía en un medio masivo. Sólo por eso la 88.5 se ganó mi respeto y admiración perpetuos.
No logro entender bien por qué, pero siento casi como un regalo que pase eso. El otro día discutíamos con Roncha, otro de mis partners, si era bueno o no que ese tipo grupos desconocidos se "masificaran", o al menos tuvieran un espacio en medios tradicionales.
Como somos tan sólo unos pocos sus seguidores, cuando te encuentras con otro sabes de inmediato que hay algo en común, un vínculo que únicamente los militantes de una banda comprenden. Los grupos desconocidos son como un tesorito, como un secreto que uno quiere guardar. Para fanáticos como yo, que silenciosa y minoritariamente rayamos la papa hace tanto tiempo con ellos, es raro que estén a disposición de todos.
Pero, por otro lado, entre tanta música chanta que anda dando vueltas, que en mi vuelven insípida y chata a las personas, creo que sería casi como una bendición de los dioses que en Chilito todos escuchen buena música.
Si me ponen entre la espada y la pared, creo que es mejor darlos a conocer (de alguna manera eso hago con este blog), pero el egoísmo musical es una bestia muy difícil de domesticar.
Una pregunta ¿Qué grupo desconocido les vuela los sesos?

Matorral


Este post lo debí escribir el sábado, pero un maldito resfriado no me quiere abandonar.
Para ir directo al grano, el viernes en la noche fui a ver a Matorral, un power trio chileno que suenan poderosamente bien en vivo. La excusa de la tocata era el lanzamiento del video clip de la canción "Formación", hecho por la gente de TV Piratas.
El sonido de Matorral huele a años setenta, a ese rock hippie primigenio, que alternaba pegadísimos pasajes lisérgicos y con una búsqueda de las raíces del rock. Nada de aspavientos técnicos ni recovecos sonoros, sino lisa y llanamente actitud, pura actitud.

Los referentes obvios serían, claro, guardando las proporciones, Hendrix, The Doors, Zepellin y demases, pero creo que sería más justo emparentarlos con Los blops, Agua turbia, Los Jaivas y todas esas bandas que intentaron emular, en nuestro chilito, lo que sucedía afuera. Digo que es más justo porque su bajista, Gonzalo Planet, para titularse de periodista realizó una tesis sobre los orígenes del rock chileno, una acabadísima investigación sobre las bandas y el movimiento rockero de los sesenta y setentas.
Como opinion personal, un mejor vocalista no sería mala opción, porque el talento de Felipe Cadenasso va más por la guitarra que en el canto, pero quizás eso dañaría la crudeza y honestidad de sus canciones. No siempre la técnica manda.
Lo otro, cuando extiendes canciones por más de 10 minutos, a veces se extrañan argumentos técnicos para solventar pasajes tan largos, solos de bajo y batería más estructurados, o al menos que se atrevan, porque es el guitarrista quien más empeño le pone al respecto. Pero sólo detalles, porque sobre el escenario suenan fuerte igual.

El telonero fue Pedro Pablo Silva, ex amongelatina de quien no conocía su trabajo como solista. También fue un punto alto de la noche. El tipo es un showman, se cree el cuento, juega con el público y lo bueno es que su repertorio de canciones es muy variado. Desde el surf psicodélico, hasta baladas románticas, pasando por canciones más pegadas, cercanas al rock. Habrá que ponerle ojo a su carrera.

Eso sería. Quedo debiendo Alta fidelidad II y otro tema, pero el resfrío me mata.
Adeu.

12 octubre, 2005

alta fidelidad


El fiasco de ayer me recordó una frase que Cuchuflo me dijo semanas atrás. Un día tomó por asalto mis "secciones" de jazz y música clásica. Después de una rato de intrusear y sacar dijo "De un tiempo a esta parte siento que los únicos que no te van a traicionar son el jazz y la música clásica".
Si tuviera que tomar partido, creo lo mío es el noise, desde Sonic Youth a Cocteau Twins, pasando por My bloody Valentine, Dinosaur jr, si se quiere, y Lush. Me gustan las armonías dentro del ruido. Aunque claro, my all time band, como dicen los gringos, es Faith No More, que alguna vez fue definido como "música alternativa".

A pesar de tener las orejas sucias, como me dice el Pelao, no puedo dejar de encontrarle razón a Cuchuflo. El rock, tecno, pop y todo el resto funcionan, funcionan bastante bien, pero no siempre resisten el paso del tiempo. De hecho, la mayoría de las canciones viejas te gustan por nostalgia, por los recuerdos que despiertan, no mucho más. Cuando chico rayé con el metal, Sepultura, Gorefest, Obytuary, Canibal Corpse, Iron Maiden y demases, mientras más pesado mejor. Todavía los escucho, pero los grupos que escuchaba de chico. Muy pocas bandas nuevas me llaman la atención.
En cambio Beethoven, por ejemplo, siempre me gusta, y cada día más. No importa el estado de ánimo que tenga, LVB no falla. Así de simple.
Lo mismo con Bach, Rachmaninov, Tchaikovsky, Satie, Mozart, Rodrigo o Pendereki, son siempre buenos. Claro, habrán composiciones que me gustan más que otras, pero son buenas todas.
A parte, me parece que estos tipos fueron verdaderos profesionales de la música, gente que le dedicó su vida completa a ella. Beethoven siguió componiendo sordo, Bach escribía una tocata semanal (para la misa dominguera), mientras componía sus conciertos, misas y pasiones; Mozart murió relativamente joven y dejó muchísimas obras. Sin embargo hoy se considera prolífico un grupo que saca un disco cada dos años, y discos con máximo 12 canciones, de 5 notas y dos arreglos cada una. Una verguenza.
Aun cuando no me gusta manejar en Santiago, cuando lo hago es sintonizando la 96.5, la única radio donde pasan cosas realmente interesantes y la primera chilena en transmitir en la web.
En fin. Otro día hablo del jazz y sus standars, de momento tengo una cita impostergable con LVB.

11 octubre, 2005

me estafaron

Vengo llegando de una lamentable presentación de "música griega" en el Parque Arauco. Como mi madre es descendiente de griegos, todo lo que tiene relación con la cultura helena tiene amplia difusión en casa. Por lo mismo, cuando vemos que parte de un ciclo de "música y danza del mundo" organizado por el mall en cuestión tenía una noche griega, no dudamos en ir.
Además tocaba Alexandros Tefarikis, un reconocido guitarrista chileno, del grupo de rock progresivo Ergo sum, de impecable trayectoria, quien acaba de publicar un disco en que incursiona con instrumentos griegos.
Tate, esta es la nuestra, pensé, esta va estar bueno.
Pero fue una ESTAFA, un ROBO, un ASALTO A MANO ARMADA. Seis mil pesos costaba la entrada. $6.000.
Empieza el show y sobre el escenario están tres tipos con guitarristas electroacústicas (Tefarikis al medio) y un loco de pelo largo, de espalda al público, pegándole a un jarro (no exagero era un jarrón de greda... será el que se le perdió a Lagos?????).
Después de 35 minutos de canciones acústicas, de esas llenas de punteos, con miles de notas, pero muy poco feeling, después de 35 minutos de música para dormir, sin ni un aire a música griega (y un jarrón que nadie supo cómo diablos sonaba, o por qué le pegaban tanto), se retira "la banda de Tefarikis" y suben los "músicos" griegos: un loco que tocaba el bajo electroacústico y otro con una guitarra eléctrica. Plop!!!!
Lo único griego era el Bouzouki que empuñó Tefarikis. El grupo de danza se reducía a un loco, que realmente hizo el loco, y dos minas que ni siquiera tenían el mismo traje. Una se veía de 18 años y la otra de 13 Uffff
¿Grupo de danza? Las pelotísticas, para mí que eran las primas de tefarikis. A pesar que la danza griega es algo monótona, tiene varias secuencias en los pasos, pero ellos se limitaron a repetir el mismo paso todo el rato, y así y todo se equivocaban y chocaban sus pies. PATETICO.
Después de tres canciones (Zorba el griego incluida), se retiran del escenario y dicen "Muchas gracias" !!!QUÉÉÉÉ¡¡¡ ¿Eso era la música y danza griega?
Lo peor es que la tortura no terminó ahí. Vuelven por una canción más. De nuevo el loco empieza a hacer el loco bailando, esta vez con un vaso en la mano. En el climax de la canción, no puede más con la emoción y lo tira al suelo... resultado... el vaso rebotó y rodó por el escenario.
El loco se da cuenta que hace el loco y agarra a sus primas y mientras se retiran a punta de saltos mula que pretendían ser pasos de baile, el loco no ve que el vaso está en el suelo, lo pisa y se saca la cresta. Para más cagarla, fue tan fuerte el conchazo que se baja del escenario gateando. Las carcajadas del público fueron la lápida a un show indigno.
Hace mucho tiempo que no me cagaban tanto como hoy. Parecía una reunión familiar pero pagada. Lo peor es que si me pagaran yo no voy a ver algo tan indigno.

Como leí la semana pasada en el diario El país, el problema del desprestigio es que está tan desprestigiado que a nadie le importa desprestigiarse.

06 octubre, 2005

velocidad urbana




Lo que más me seduce de la bicicleta, y el motivo por el cual me defino como un ciclista militante, es porque siento que es el medio de transporte urbano por excelencia.
Santiago en micro es una ciudad entrecortada, ausente de cadencia y falta de ritmo. El chofer, al subirse a su bólido, se transforma en un piloto de combate, dispuesto a todo por ganarle al colega, tomando la mayor cantidad de pasajeros sin subir escolares, claro está. Además es una carrera de largo aliento que debe soportar con el insufrible y estruendoso ruido del motor. Debe estar horas soportando la presión de acelerar su máquina a fondo hasta que alquien en el paradero levanta el brazo y meta frenazo, con el pie hasta el fondo del fierro. A eso agréguele la incuantificable mala vibra que recibe de automovilistas, peatones y pasajeros. Y no olvide que toda esa energía negativa se encierra en pocos metros cuadrados. Lo único que te salva es la ventana, pero eso es competencia del azar. Resultado: una ciudad diluida en aceleres y frenazos.

En auto la ciudad es más corta. Si nos olvidamos de tacos, accidentes, desvíos y excavaciones profundas, recorremos la misma distancia en menos tiempo, con la música que uno escoge y a mayor velocidad. Pero como tenemos que ir concentrados "de las condiciones del tránsito", como bien me recordó un amigo en su camino, nos olvidamos de la ciudad. Simplemente nos desplazamos entre ella, en ella, pero no por ella.
Caminando la ciudad se expande, se vuelve más monstruosa, con dimensiones menos humanas. Si se saca una foto mental del paisaje urbano, alcanzar el horizonte del retrato toma bastante tiempo. La evolución del paiseje, del "cityscape" es más cansina, estática. Descontextualizando a Eddie pistolas, "las cosas van más lentos y creo que es normal". Claro, las cosas van más lento, pero así como la dimensión, el espacio 3-D de la ciudad es menos humano, afectivamente se vuelve mucho más natural. La ciudad se vuelve agradable, respirable, con un sabor más colorido y contemplativo. Se pueden escuchar conversaciones, interactuar con quiosqueros, vendedores y lanzas. Pasan más cosas, se puede pensar la ciudad, pero con sinapsis pausadas, mucho más pausadas.
Si los periodistas viven sinonimiando a las avenidas como "las principales arterias" de la ciudad, los glóbulos blancos, los encargados de la defensa del torrente sanguíneo, son las bicicletas.
Si la ciudad tiene un corazón que bombea el sistema, lo hace sobre dos ruedas, a tracción humana. En bicicleta no sólo se descontamina y descongestiona, pedaleando se recorre la ciudad a un ritmo que fusiona la contemplación con el desplazamiento. Mientras cubres la distancia que te separa de tu destino, puedes apreciar la ciudad, admirarte de tus paisajes, mientras los recorres y cambias por nuevos paisajes. Recorres la foto urbana a una velocidad que te permite apreciarle, pero también reemplazarla por una nueva postal citadina. Puedes pensar a la ciudad, a ti mismo y a la vida, todo en dos ruedas.
Descubrí mi amor la ciudad y por la cleta no cuando salí a carretear en ella, sino que cuando el carrete era subirse a la cleta y pedalear. Con cuchuflo muchas veces nos juntamos a pedalear en las noches, sólo para pedalear. Con escala técnica en diferentes barsuchos, pero siempre en cleta. Y la lleva.

Otro mundo es posible, súbete a una bicicleta y compruébalo.

P.S: la foto está tomada de la página de Arriba e la chancha

Aviso de utilidad pública

Viene a Chile uno de los mejores maestros de Aikido occidental. Este fin de semana, sábado 8 y domingo 9 de octubre, Sensei Christian Tissier, 7º Dan del Aikikai de Tokyo, dictará en Chile un seminario sobre su arte en el CAR, el Centro de alto rendimiento ubicado a un costado del Estadio Nacional, por Avda. Pedro de Valdivia.
Para participar del seminario hay que inscribirse en la Federación chilena, pero está abierto al público, así que quien quiera ir a ver, por favor, no se lo pierda.
El Aikido es un arte marcial japonés cien por ciento defensivo. Su fundador Morihei Ueshiba O’sensei (gran maestro), concibió al Aikido como un camino para ayudar a los seres humanos a vivir en armonía unos con otros, como una gran familia. Su nombre es la conjunción de los vocablos ai (armonía, amor) ki (la energía vital de todo ser viviente) y do (camino).

Los horarios son:

Sábado 8 de Octubre
9:00 - 10:00 Niños Sensei Jorge Rojo
10:15 - 11:15 Adultos Sensei Christian Tissier
11:30 - 12:30 Adultos Sensei Christian Tissier

16:00 - 17:00 Adultos Sensei Christian Tissier
17:15 - 18:15 Adultos Sensei Christian Tissier

Domingo 9 de Octubre
9:00 - 10:00 Niños Sensei Christian Tissier
10:15 - 11:15 Adultos Sensei Christian Tissier
11:30 - 12:30 Adultos Sensei Christian Tissier

15:00 - 16:00 Adultos Sensei Christian Tissier

03 octubre, 2005

Ne me quite pas

Mi abuelo quedó viudo a los 30 años. Ella murió de alguna enfermedad odiosa, de esas enfermedades que te postran años en cama, con tubo de oxígeno para el cotidiano y una miríada de dolores y achaques. Mis abuelos se amaban profundamente. Aunque a penas y podía hacer cosas, mi abuela le tejía chalecos y bufandas mientras estaba en cama.
A los treinta mi abuelo perdió al amor de su vida y tuvo que hacerse cargo de cuatro niñas, de entre 10 y 2 años. Por lo que, a pesar de la asfixiante pena, tenía que salir a trabajar todos los días.
Mi madre me cuenta que durante mucho tiempo al llegar a casa, después de larguísimas jornadas de trabajo, se sentaba en el living a tomar, escuchando Ne me quite pas, una angustiante y entristecedora canción francesa. La escuchó una y otra vez, incesantemente, muchas, muchas veces.
Siempre que pienso en la muerte, imagino que debe ser algo como eso. Para mí la muerte no es esa enfermedad, accidente o sueño final que te transporta a lo que no conocemos. La muerte es la sangre negra, viscosa, que bombea el corazón por las arterias, el aire pesado y brumoso, el recuerdo torturante que te pesa en los párpados, que vuelve a los músculos lentos y torpes.
La imagen de mi abuelo repitiéndose el sonido del dolor una y mil veces me parece lo más cercano a la muerte que he escuchardo.
Sé que el post es medio tétrico, pero ayer vi Mar adentro y me quedó dando vueltas la muerte y sus diferentes formas y ganas. En fin.

02 octubre, 2005

Las Kill Bill chilenas

Si los jugadores de “La Selección” fueran tan buenos para la pelota como lo son para las patadas y combos las artistas marciales criollas, Chile sería un país de campeones. Porque en contraposición a la interminable lista de tristezas y frustraciones que “la pasión de todos” nos ha dejado, arriba del tatami, con las protecciones puestas y la energía canalizada, las chilenas definitivamente la llevan.

De muestra un botón: En noviembre de 2004 se celebró en nuestro país el segundo campeonato mundial de Choy Lee Fut, una de las vertientes más tradicionales del Kung Fu. A pesar del casi absoluto desconocimiento, en aquella oportunidad las medallas de oro se quedaron en casa, gracias a los puños y pies de Carolina Barros, quien ganó en la modalidad de Sanda (combate).

Otro éxito, tan rotundo como desconocido, fue el que obtuvieron los representantes nacionales de Hankido, en el campeonato celebrado en Seúl el año pasado. A pesar del evidente favoritismo de los anfitriones (Hankido significa “El camino de la energía del pueblo de Korea”) las tan anheladas preseas doradas descansan en un dojang chileno.

Es que para tener éxito en las artes marciales no se necesita tener los ojos rasgados o hablar en un idioma incomprensible. Los únicos requisitos básicos, independiente de la disciplina que se practique, son una fuerza de voluntad a prueba de bokenes, sables y katanas, y un ilimitado espíritu de superación.

CONCENTRANDO ENERGIA
Carolina Barros es artista por donde se la mire. En el colegio practicó gimnasia artística, estudió Arte en la Universidad Católica, y a pesar que nunca se tituló, pinta y se dedica a la restauración de marcos. Pero a las artes marciales, llegó casi por casualidad. Un amigo suyo le pidió que lo acompañara a una clase de Kung Fu, para que juntos vieran si les interesaba. “Desde esa vez que nunca más dejé de venir. Hablando honestamente, a mí se me ha hecho una adicción. Si me ausento una semana, como que empiezo con síndrome de abstinencia, siento que me falta algo”.
Carolina siente que llegó al Choy Lee Fut en el momento justo de su vida: “Me había separado recién, estaba mal y necesitaba un escape para todo lo que sentía, porque pintar sentada no es lo mismo, uno necesita como un uhhh, evacuar todo lo que tiene dentro. A mí lo que me sedujo fue la disciplina, el orden, la intensidad de los ejercicios, ver el cambio en mi cuerpo, como adelgacé y me endurecí, cómo cambió mi actitud frente a la vida, me siento como mejor parada frente al mundo”.
“Al principio venía a entrenar con regularidad, me gustaba y lo pasaba bien, pero no conocía tan profundamente esta disciplina”, explica. El gran cambio se produjo el día de su primer combate. “Cuando me puse los guantes y me subí al tatami, supe que era a matarse, fue en ese momento, cuando conocí el arte del combate, que me di cuenta que esto era lo mío. Es como una adrenalina, una fascinación, no sabes si te van a sacar la cresta o no, pero estás ahí”
Por eso, cuando supo del mundial, decidió entregarlo todo, porque la que se le venía era una empresa muy, muy difícil, ya que en el tatami sus contendoras tendrían la mitad de años que ella, por eso su preparación fui extremadamente exigente: trotó y entrenó diariamente por ocho meses, dejó de carretear, comió ají, se tiñó el pelo rojo y practicó la abstinencia sexual, todo para concentrar la mayor cantidad de energía. “Yo estoy en la quemada, tengo 35 años y me tocó pelear con niñitas de 15 y 16. Por eso mi entrenamiento fue durísimo, porque quería ganar, y al parecer el esfuerzo sirvió” comenta orgullosa.
El Choy Lee Fut es una de las vertientes más tradicionales del Kung Fu. Combina las técnicas de mano del sur de China, con las técnicas de pierna del norte. La primera escuela la fundó en 1836 el gran maestro Chan Hueng, quien enseñó sus conocimientos a sus hijos para mantener viva la tradición. El heredero actual es el gran maestro Chen Yong Fa (quinta generación), también conocido como Jerng Mun Yu, que quiere decir el Guardián del sistema. A Chile llegó de la mano del Sifú Raúl Toutin, el entrenador de Carolina.
De momento tiene dos grandes objetivos, el primero, el mundial en China, para la conmemoración de los 200 años del natalicio del fundador. “Me encantaría volver con las medallas, porque se realiza allá, dónde empezó todo” cuenta con entusiasmo. La otra, “Humildemente, me gustaría ser cinturón negro, siento que tengo las condiciones, estoy completamente dispuesta a esforzarme lo requerido, quiero llegar alto, bien alto”.

HOT DOG Y TE
Otra disciplina donde una chilena brilla con colores propios es en Hankido. Claudia Silva, una joven pequeña y menuda, ya se ha coronado en dos oportunidades campeona mundial en la modalidad de hosinsool (combate individual), además de obtener igual resultado junto con sus compañeros en la modalidad hankido y Hankomdo (exhibiciones por equipo).
A pesar de ser una de las disciplinas más jóvenes dentro de las artes marciales, el Hankido tiene raíces ancestrales. Fundado a principios de la década pasada por Myong Jae Nam, Kuksanim, sintetiza en un sistema unitario otras artes marciales coreanas, como el Tae Kwon Do y el Hapkido, junto con danzas y rituales tradicionales de ese país. De hecho, una de sus influencias es el alfabeto coreano, por lo que una determinada técnica (forma) podría traducirse como una palabra, eventualmente.
El gran promotor de esta disciplina, en Chile y Latinoamérica, es Alberto Gamboa Hoonsanim (que quiere decir profesor de arte marcial tradicional), quien es el maestro no coreano de más alta graduación en el mundo, y el instructor de Claudia y sus compañeros.
Uno de los grandes karmas que carga el Hankido es su “parentesco” con el Aikido, sobre todo, porque Kuksanim fue discípulo del fundador de éste. Más allá de la similitud fonética, lo cierto es que provienen de países distintos, por lo que recogen tradiciones culturales distintas. Para Gamboa la respuesta a este dilema es bastante más oriental: “Los hankidokas no conocen el Aikido para opinar de sus técnicas, y los aikidokas no conocen nuestro arte para opinar de nosotros, sólo podemos decir que no es lo mismo”.
Claudia comenzó a practicar a los 11 años, cuando todavía era Hapkido, porque sus padres querían que “practicara algún deporte”. Lo que jamás imaginaron es que este “deporte” se transformaría en una fuente tanto de dolores de cabeza como de gratificaciones. “Cuando salí del colegio yo quería dedicarme a esto, pero mis papas insistieron en que entrara a la universidad. Entré a diseño, hice mi mejor esfuerzo, pero no era lo mío” explica.
A pesar de la resistencia inicial, le permitieron dedicarse al estudio de su arte, con la condición de que se esforzara al máximo. Al parecer cumplió, puesto que a sus 25 años, amen de sus laureles internacionales, ya es cinturón negro tercer dan y se perfila como una muy buena instructora.
En 2000 se realizó el primer mundial de la especialidad. Un año antes “Hoonsanim nos llama y nos cita en una YPF. Ahí, con un hot dog y un té en vaso de papel, lo recuerdo perfecto, nos dijo que quería viajar a Corea, pero más que participar, si íbamos, tenía que ser para ganar. En ese momento nos juramentamos para volver a casa con el triunfo”, rememora.
“En el avión Hoonsanim nos repetía que no veríamos lo que esperábamos, que no por ser orientales tenían que ser los mejores. Y tenía razón. Al final de uno de nuestros entrenamientos previos a la competencia, uno muy normal, casi como una clase acá, todos nos aplaudieron y felicitaron, en ése momento supimos que ganaríamos –enfatiza–. Allá nos molestaban, nos decían “cabezita negra qué van a hacer”, pero demostramos que en Chile se hace el mejor Hankido del mundo” recuerda con orgullo. “Cuando ganamos sentí como una sensación de patria, aunque nadie lo supo ni nadie la sabrá, pero dejamos bien puesto el nombre de nuestro país”.
En el segundo mundial Claudia revalidó su medalla en hosinsool, pero el triunfo que tuvo un sabor especial fue el de formas grupales. El día antes de la competencia, Gamboa se cortó 2 tendones de un hombro. A pesar del dolor, se subió al tatami frente a sus pupilos y realizaron su shibom (presentación), con la que obtuvieron la victoria.
El futuro de Claudia está íntimamente ligado a su arte. “A los 60 años me veo practicando igual que ahora. Pero me gustaría que fuera en un Dojang propio (hoy arriendan el espacio que ocupan), ojalá uno grande, bien grande, para tener que hacer clases con megáfono”, porque como ella explica, más que un arte marcial, o un mecanismo de defensa, el Hankido es una forma de vida, su forma de vida.

LA BUSQUEDA
Pero como no todo en el camino del guerrero es combate y pelea, la última escala de este viaje es el Aikido, un arte marcial japonés cien por ciento defensivo, nacido en el período de entre guerras, que combina técnicas de Judo, Ju jutsu, Ken jut su y Dayto ryo, junto con los principios filosóficos de la secta Omoto, perseguida en el Japón imperial por pregonar la No violencia.
Su fundador Morihei Ueshiba O’sensei (gran maestro), fue un extremadamente dotado artista marcial, que incluso a los ochenta años era capaz de desarmar a cualquier enemigo o inmovilizar a un oponente con un solo dedo. Sirvió como soldado de infantería en la guerra Ruso-nipona y fue instructor en las academias militares de elite japonesas. Pero fue precisamente la guerra la que lo llevó a desarrollar un método para combatir la violencia.
Ueshiba concibió al Aikido como un camino para ayudar a los seres humanos a vivir en armonía unos con otros, como una gran familia. Su nombre es la conjunción de los vocablos ai (armonía, amor) ki (la energía vital de todo ser viviente) y do (camino).
María Eugenia Sensei lleva más de 17 años estudiando su arte. Su Dojo se llama Han kai no to (que significa “puerta entreabierta”), porque no cualquiera cruza su umbral, ya que lo siente como una casa en la que cada aikidoka es parte de la familia. Una de sus “hijas” más antigua es Pilar Aguilar, estudiante de enfermería de segundo año, para quien “El Aikido es lo que me justifica el mundo, en él encuentro las respuestas a todo lo que sucede. Todo lo que yo hago está permeado con las leyes de acá. Por ejemplo en la universidad, cuando hay que hacer un trabajo y nadie hace nada, yo me preocupo de darle un sentido y empujar al grupo. Aprendes a lidiar con esas situaciones, si hay que pasar por un espacio pequeño, me voy a doblar para conseguirlo, pero no va a ser un impedimento a mi desarrollo” explica.
Es que más que un sistema de combate, sus practicantes definen al Aikido como un método crecimiento personal. No existen torneos, competencias o combates, ya que su objetivo no es derrotar al oponente, sino que neutralizar los rasgos negativos que residen en cada persona. No posee técnicas de ataque, sino que se utiliza la energía del agresor para inmovilizarlo, causando el menor daño posible.
Marcia Rebolledo, reflexóloga y akidoka hace más de cuatro años, explica que “Los principios básicos son la no confrontación, dejar pasar y aprovechar la energía del oponente para desequilibrar o inmovilizar. En la vida diaria es lo mismo. Antes era muy confrontacional, iba a la patada y el combo altiro. Es que vivía acelerada, tuve mellizos lo que me hizo funcionar súper rápido, porque tenía que agarrarlos con manos, pies o lo que fuera. Aquí aprendí a respirar, a dejar pasar, a no responder a todo y he notado cómo ando más contenta, me río más, las cosas cotidianas las hago más feliz”.
Luz María y su marido Juan Carlos llevan año y medio entrenando, y reconoce el mismo fenómeno. “A medida que practicábamos, empezamos a vernos a nosotros mismos en el Aikido, y la verdad es que es un espejo. Tú te muestras tal cual eres, no puedes ocultarlo. En las caídas, si tienes problemas emocionales, caes mal por el lado derecho, si son laborales, por el izquierdo. En la caída uno se golpea, entonces toda tu mochila, todo lo que traes se mueve y cae contigo” asegura.
“Por eso –explica Pilar– algunos que comienzan a practicar, después de un tiempo lo dejan, porque no tienen el valor para enfrentarse a sus aspectos negativos. Mucha gente pasa por la vida así nomás, sin un propósito, sin un fin. El espíritu del aikidoka está cuestionando, preguntando, el aikidoda es quien está en una permanente búsqueda”.

Artículo publicado el xxx de yyy de 2005 en revista Mujer, La tercera.

Pilotos femeninos FACH

Lobas del aire:
Las piloto de guerra chilenas hacen rugir el cielo

Me atrevo a decir que algún día las
mujeres podrán ser piloto y no se
considerarán una rareza.

Amelia Earhart

Estas palabras pronunciadas hace más de medio siglo por una de las pioneras de la aviación mundial, ya no suenan a profecía. A partir de este año, y por primera vez en la historia, los aviones de la Fuerza Aérea surcan el espacio aéreo chileno piloteados por mujeres.
Mientras Amelia Earhart inscribió su nombre en el olimpo aeronáutico en 1932, por ser la primera mujer en cruzar el Atlántico sin acompañante, en pleno tercer mileno las subtenientes María José Casasempere, Loreto Vidal y Karina Miranda harán lo propio al convertirse en las primeras oficiales en recibir la anhelada piocha roja, el sello distintivo de los pilotos de guerra criollos.
Es que a pesar que cada vez hay menos profesiones exclusivas para hombres, para las mujeres el aire se había convertido en un espacio muy esquivo. En Estados Unidos el 16% del personal de la Fuerza Aérea es femenino. En 1976 autorizaron a la primera mujer a iniciar entrenamiento militar en aviación. Un año después lo hacía la primera navegante y recién en 1993, la primera piloto de aviones jet militares.
Salvo la excepción de Margot Duhalde, piloto chilena que peleó en la Fuerza Aérea Libre del general De Gaulle, por cuya destacada participación fue condecorada con la Legión de Honor de Francia, la historia de la aviación militar chilena está escrita casi completamente por hombres. Hasta antes de 2000 en la Fuerza Aérea las mujeres no podían ser oficiales, sólo cumplían funciones de servicio. Sin embargo, todo cambió con la promoción de Karina, María José y Loreto, ya que cualquiera de ellas, o de sus compañeras, pueden optar al grado de generales, e incluso al cargo de Comandante en Jefe.
Amen de uno u otro caso puntual, dicen no haber sentido discriminación, pero sí una doble responsabilidad, ya que, mal que mal, estaban abriendo ruta.
Por tradición cada generación de oficiales adopta un nombre, la de ellas es la promoción Lobo. De los 159 aspirantes a cadetes que ingresaron el primer año, 40 eran mujeres. De ellas 15 egresaron como oficiales en 2003, pero sólo cinco concretaran el anhelo de todo cadete Fach, pilotar su propia aeronave.
Es que el camino a las alturas es largo y sacrificado. Después de cuatro años en la Escuela, se debe hacer el curso de vuelo por instrumentos, de seis meses de duración, en Puerto Montt, para luego optar a una de las tres especialidades de los pilotos de guerra: Transporte, Helicópteros o Combate.
A pesar de que estas jóvenes oficiales no han perdido ni una pizca de sensualidad y coquetería (la que, dicho sea de paso, el uniforme realza), los años en la institución dejan su huella: hablan cortado, se mantienen serias y cuando se relajan en la conversación, llevan sus brazos a la espalda, mientras la mano derecha sostiene a la izquierda, en la clásica postura de descanso prusiana.

\SILFIDE GUERRERA
En la Fach dicen que no es necesario ver volar a un piloto para saber qué tipo de nave vuela, basta con el temperamento para reconocerlos. En el caso de Karina Miranda esta máxima se cumple a cabalidad: reservada, de respuestas cortas, certeras y letales, no es difícil adivinar que se prepara para ser la primera piloto de combate femenino de Chile.
“En mi familia no tengo ni uniformados, ni pilotos ni nada, pero desde que tengo memoria que tuve ganas de volar. Siempre está la opción de seguir una carrera civil, pero yo quería ser piloto de la Fuerza Aérea. Quise ser piloto de combate, porque si bien todas las funciones son importantes, si llega el caso de tener que defender a mi país, a mí me gustaría ir adelante, estar en la línea de combate” explica sin aspavientos, pero con convicción.
-Da la sensación que los pilotos de combate son los más “bacanes” de todos
–La misión del piloto de combate es distinta. Cuando en el sur los temporales dejan aisladas a personas, y llega el piloto de transporte con ayuda, el más bacán es él, te lo aseguro. Depende mucho desde qué punto de vista lo mires –reflexiona unos segundos y sigue– A ver, claro, es cierto que los que venimos a hacer el curso en cantidad somos menos, en el fondo eres como un grupo especial, pero cumplimos una misión distinta. Esto es lo que a mí me gusta, y me creo el cuento porque es lo mío, nada más.
Si la Fuerza Aérea era una institución sobrecargada de testosterona, el Grupo Nº1, emplazado en Iquique, donde se encuentra la Escuela Táctica de pilotos de combate, era definitivamente un club de Tobi…hasta el arribo Karina. Su llegada generó mucha expectación en la base, pero como su Jefe de curso indica, “La única sorpresa ha sido la absoluta normalidad con que se ha desarrollado todo”. Lo que corrobora su alumna: “No me tratan ni mejor ni peor por ser mujer. Entrenas y estudias igual que todos, no hay ninguna diferencia”.
Pero donde, muy a pesar suyo sí marca diferencia, es en el look, ya que con el traje Anti-G puesto, el casco con la mascara de oxígeno suelta a un costado y el visor abajo, se transforma en una sílfide guerrera. Más cuando reconoce que su sueño, como todos los pilotos de la Fach, es volar uno de los diez F16 que llegan el próximo año. Pero como aún falta tiempo, prefiere ganar horas de vuelo en su A-36. “Vamos paso a paso, primero terminar el curso, ganar experiencia, después veremos si se puede o no, pero si me preguntas, claro que quiero “.

\SOLIDARIDAD AEREA
Si Karina tiene la precisión de un caza, Loreto Vidal posee el paso firme y la personalidad expansiva del Twin Otter que pilotea. En noviembre de 2003 la subteniente se convirtió en la primera mujer piloto que voló un avión de instrucción Pillán T-35 completamente sola, sin instructor ni nadie que la acompañara. En julio de este año volvió a escribir su nombre en la historia de la Fuerza Aérea, al convertirse en la primera mujer en vestir la piocha roja que la acredita como Piloto de Guerra, tras graduarse del Curso Táctico Multimotor, en el Grupo Nº5, en Puerto Montt.
Por ser hija de un piloto de F-5, la vida de Loreto estuvo siempre rodeada de aviones. “Cuando era chica, cada vez que podía, mi papá me invitaba a volar, me mostraba la cabina, me contaba para qué servían los controles. Para mí era algo muy natural, por eso, cuando se abrió la posibilidad de que entraran mujeres a la Fuerza Aérea, no dudé en postular”.
Uno de los aspectos que más le gusta de la especialidad de transporte, y que explica en gran medida su opción, es la veta social que tiene: “Cuando ocurren catástrofes o desastres naturales, puedes llegar con ayuda a quienes lo necesitan. El Twin es muy eficiente y versátil, puede aterrizar en una cancha de fútbol y tiene gran autonomía de vuelo” explica.
Pero esta no es la única faceta social de su profesión. Hay otra tan inesperada como involuntaria: Loreto se ha transformado en el “chiche” de sus amistades extra uniformadas. “El otro día me encontré con una amiga que no veía hace como seis años y me dijo: ‘no nos vemos nunca, pero siempre me quiebro contigo, a todo el mundo le cuento que tengo una amiga que vuela aviones’. Es que mis compañeras de colegio son mis mayores admiradores, me celebran todo”. Pero así como la celebran, también se ríen y la molestan por ese hablar cortado tan típico de los uniformados.
Si gana las horas de vuelo suficientes y la experiencia necesaria, el siguiente paso es volar algún avión de transporte pesado, como el Hércules C-130, o uno de los Boing de las institución, con lo que quedaría certificada para pilotar el avión presidencial, en giras nacionales e internacionales, y efectuar rutas tan complejas como la que une Punta Arenas y la Antártida.

DIVINIDAD CON ASPAS
María José Casasempere tiene varios “primeros” a su haber: Es parte de la primera promoción mixta de la Fach, es la mejor alumna (primera antigüedad) de los 82 aspirantes a oficiales que se graduaron en 2003, con lo cual se convirtió en la primera alférez mayor femenino, y cuando termine el curso táctico de helicópteros, junto con su compañera Bernardita Astudillo, serán las primeras mujeres en volar los poderosos UH-1H.
Su afinidad por el aire viene determinada desde la cuna: hija de piloto comercial, en su casa aviones, alturas y turbinas eran materia de conversación recurrentes. Es así como ella y su hermano menor, Felipe, optaron por la carrera del aire, sólo que piloteando naves absolutamente distintas.
Por ser la primera antigüedad uno tiende a pensar que el camino lógico es de la escuela de aviación al jet de combate, pero María José siempre aspiró al vuelo estacionario. “Desde el día que postulé que quiero ser piloto de helicóptero. Entré porque eso es lo que me gusta. Lo que pasa es que es una aeronave versátil, que no sólo vuela hacia adelante, sino que también en forma vertical. En tiempos de guerra sirve para infiltrar comandos o extraer heridos, y en períodos de paz, presta gran ayuda a la comunidad, ya que ante alguna emergencia o catástrofe llega a lugares donde otros medios no pueden”.
A pesar de su evidente amor por la profesión, María José reconoce que en la eventualidad de tener que optar entre su carrera y la familia, su opción sería claramente la segunda. “Pero la institución te da todas las facilidades para compatibilizar ambas cosas, desde jardín infantil hasta que si tu pareja también es de la Fuerza Aérea, tratan de destinarlos juntos”. Un tema nada de menor, teniendo en cuenta que en la actualidad pololea con un oficial.
Pero el helicóptero es tan versátil, que se necesitan en todas la unidades, por lo que puede quedar estacionada en cualquier base de Chile. De todas maneras, eso es futuro y María José, al igual que sus compañeras, no es muy amiga de las proyecciones. De momento quiere terminar el curso y recibir su primera destinación, para saber dónde materializará sus dos sueños de cadete: volar y servir al país donde mejor pueda.

\En vuelo
A pesar de su esmirriada figura, que la hace flotar dentro de su buzo, verla arreglándose el casco antes de subir a la cabina le otorga poder, mucho poder. Una vez arriba, aprieta botones, mueve perillas y se comunica con la torre de control, igual que en las películas, hasta que las aspas comienzan a girar, el ruido del motor apaga las conversaciones, los patines abandonan tierra y el helicóptero comienza a levitar. Ahí nos damos cuenta que esto no es una película, y que después de ansiosos cinco minutos en tierra, a María José la autorización para despegar.
A no más de treinta centímetros del suelo la aeronave se suspende en el aire, mientras el operador en tierra comienza a mover los brazos con las instrucciones para el despegue. Después de un recorrido por la pista el operador estira su brazos y el helicóptero acelera en línea recta, levemente inclinado hacia delante, todo a los mismos 30 centímetros iniciales, hasta que súbitamente se eleva y comenzamos el viaje desde Cerrillos hasta la Escuela Capitán Ávalos.
Viajar en helicóptero debe ser lo más parecido a una alfombra voladora. El vuelo es suave y tranquilo, los giros provocan una leve sensación extraña en el estómago, que algún mareo provocaron al fotógrafo, pero nada insufrible. Lo mejor de todo son los movimientos verticales. Ahí es cuando uno entiende la típica frase de los pilotos de helicóptero cuando dicen que “si volar es sobrehumano, estacionario es divino”, porque la sensación de estar suspendido en el aire es francamente inenarrable.
Después de veinte minutos de vuelo, el poder celestial se agota y comienza la operación de aterrizaje. Al llegar a la pista nuevamente se suspende a 30 centímetros del suelo y gira la nave en 180º sobre su eje. El operador baja los brazos y suavemente, mientras los patines tocan tierra, nuestro sueño se acaba. “Mujer al volante, peligro constante” reza el popular chiste machista, pero si María José conduce autos igual que como lo hace con helicópteros, no dudaría ni un minuto en confiarle las llaves del mío, porque sobrevolar Santiago con ella en los comandos fue un verdadero agrado.

Mi querido blog

Este artículo es el culpable que esta página exista. Mientras reporteaba me bajó la curiosidad por saber qué se sentía escribirle al vacío. O a una audiencia desconicida, pero con la que se puede interactuar.
Cuando el tema ya estaba cerrado, me di cuenta que me picó el bichito y decidí seguir.

Aprovecho de agradecer a Marcela, Augusto y Roberto, por la disposición y buenas conversaciones. También a misia Clara Szczaranski por no concederme la entrevista que le pedí. Gracias a su negativa me di cuenta que parte de la dinámica de los blogs era la libre publicación, por lo que decidí reportear sin consultar. Por lo mismo, gracias a todos los que aparecen y que no les avise.

Que la fuerza los acompañe y, tal y como me recomendó el décano, "keep blogging".

Mi querido blog

En abril de este año el portal Technorati, un motor de búsqueda que recopila información publicada exclusivamente en blogs, contabilizaba más de seis millones de estas páginas. Al cierre de este reportaje la cifra se acercaba vertiginosamente a los 18 millones. De ellos a penas seis mil serían chilenos. Pero donde sí la llevamos es en los flogs, a la fecha suman más de 183 mil páginas de connacionales ¿Qué tal?

¿18 millones de qué? De blogs. ¿Y qué diablos es eso? Un blog es un sitio web donde se recopilan cronológicamente mensajes de uno o varios autores, con la posibilidad de comentar los artículos. Es como una bitácora sobre una temática en particular o de impresiones personales. ¿Un diario de vida? Sí, puede ser, pero también hay blogs literarios, de actualidad, fotos, videos y un cuantohay. Como define un entusiasta de estas páginas “Hay tantos tipos de blogs, como bloggers en la blogósfera”.
Si para muchos la triple w (WorldWideWeb) es sinónimo de democracia y vanguardia, el Summum bonum de los internautas, y el verdadero futuro digital, es la World Live Web, o la red de blogs que se expande como una telaraña de crecimiento exponencial.
Aquí pasa de todo, porque hay de todo y para todos. Héctor Noguera tiene una bitácora en la que comparte sus impresiones sobre la actuación y el significado de ser actor; Clara Szczaranski lo define como “Un espacio de libertad de expresión de largo alcance, abierto para los exploradores de las carreteras actuales”, que utiliza para contar cosas de su vida y comentar actualidad; y el periodista Mauricio Hoffman lo aprovechó para hacer aclaraciones y descargos después de una entrevista con la que no quedó conforme.
Pero los verdaderos protagonistas son aquellos desconocidos que lentamente crean su propio rincón de influencia. Entre las páginas literarias más linkeadas están “Excavación profunda” y “El cielo protector”, dos plumas de cuentos cortos, punzantes y provocadores. O “Embarazada en Londres”, la web de una chilena que, como su nombre lo indica, cuenta las peripecias y problemas de sobrellevar su estado de gravidez en tierras ajenas, que incluye entrevista de la BBC y todo.

\ Bloggenstein
Uno de los decanos del movimiento criollo es Roberto Arancibia. Su página “El mundo sigue ahí”, es una de las más completas y conocidas del país, con un poco más de 500 visitas y 800 page views diarias. “Empecé el 21 de abril de 2003, cuando nadie soñaba con blogs. Desde chico que escribo, pero siempre lo hice en libretitas y cuadernos. Navegando en Internet descubrí esto de los blogs y aluciné, encontré una ventana al mundo maravillosa”, explica.
Para este publicista bloggear es casi una forma de vida. “Soy el Blogger detrás de mi Blog. Asumo y me comprometo con lo que digo, afirmo o niego. No tengo separaciones ni espacios vacíos entre mi blog, mi cabeza y mi corazón. Lo veo como una extensión natural. Mañana despertaré, veré el sol, pensaré que un nuevo día me ha sido regalado. Y sentiré que estoy contento. Ya sé qué quiero ser. Ya sé qué quiero hacer. Y estaré feliz de escribirlo. No tengo miedo de pensar, ni verguenza de sentir”. ¿Alguna duda?
Hace poco la periodista Andrea Palet publicó en su página un listado con “Las razones para no tener blog”. Una de ellas era que “Los que dejan posts (ver recuadro con diccionario) lo hacen solo para pedirte que tú leas sus blogs”. Para Arancibia esto es parte de los códigos propios de la blogósfera. “Nos pasa a todos. De eso se trata, así te haces conocido. Si quieres ser blogger hay que aprender a jugar a este juego. Escriban, visiten, comenten. Me gusta saber que al otro lado hay alguien que nos lee, que a veces nos comenta y que de una u otra manera también es parte de nuestro mundo”.
Otra bitácora activa, a pesar de su corta existencia, es la de Augusto Góngora, quien abre el espacio para que sus auditores sugieran preguntas a sus futuros entrevistados en su programa en radio Concierto. En todo caso, Góngora reconoce que su motivación personal es la nostalgia por su pasado de columnista. “Me gusta escribir, porque se me ocurren cosas que sólo surgen cuando escribo, no cuando pienso ni cuando leo”, comenta. En su opinión, el auge de los blogs se debe a que “en ellos hay autoría individual, poemas, aventuras sexuales, actualidad, pero hay una necesidad del individuo de mostrarse como tal, más allá de la masa. La sociedad chilena era ultra colectiva en los ´60, pero durante la dictadura se privatizó, se fue para adentro. Ahora estamos volviendo a salir al espacio público, a conectarnos con otros. Lo de Tunick y los blog es recuperar el espacio público”.
Pero así como puede ser una columna digital, también puede ser una herramienta para exorcizar demonios personales. Para la periodista Marcela Infante, otro de los nombres recurrentes de la comunidad, el juego partió así: “Al principio el blog fue un gran instrumento para desahogarme contra una persona súper específica, eso mezclado con lo que me iba pasando en el día a día. Por eso los primeros post son bien rabiosos, bien despechados, corazón roto y todo eso. Leí un reportaje hace unos dos años y decidí ponerme a escribir. Es que era un regalo, el mejor ¿no? Podía tener un espacio gratis, sin editor, sin límite de caracteres. Y me puse a escribir, en mala”.
“Con el tiempo el blog te va creando un juego con el ego que es bien divertido –explica Marcela–, porque cuando recibes comentarios, sabes que hay gente que te lee. Eso es vertiginoso. Una delicia. Te sumerges de inmediato en la comunidad blogger. Hay algunos post que tienen millones de links e informaciones interesantes. Ese es otro gran punto a favor, cada post puede convertirse en un portal de información para tu lector”.
Esto es lo que Arancibia define como “Bloggenstein”. “El blog me recuerda a Frankenstein, porque tu dejas un post, pequeño, haces tus cosas y cuando vuelves a revisar, te das cuenta que hay una avalancha de comments, con discusiones acaloradas. Como que cobra vida propia”, comenta.
Una de las pruebas de la calidad de los bloggeros criollos es que entre los nominados a los premios “20 blogs”, del medio español 20mintuos.es, están Roberto Arancibia, y el periodista de El mostrador Lino Solís, con su blog de un catador de chicles.
Pero donde definitivamente Chile pelea por el campeonato es en las bitácoras de fotos. En el portal www.fotolog.net, en el directorio por países, nuestro terruño se ubica en el segundo lugar, después de Brasil, como el país con más fotologs del mundo. En dos semanas las páginas de nuestros compatriotas crecieron de 143.000 a 183.000, sin siquiera un atisbo de detener o disminuir su crecimiento exponencial.
Para el sociólogo y profesor de posgrado en estudios de audiencias de la Universidad Católica Patricio Cárdenas, hay distintas variables que explican el fenómeno. “Por una parte existen condiciones de carácter estructural, como la alta penetración de Internet en Chile. En los últimos años el acceso a la red ha aumentado considerablemente, ubicándonos al nivel de países como España e Italia”, apunta.
“Pero lo que ayuda a comprender este fenómeno es que, como nunca antes, los chilenos estamos mirando hacia fuera y sucede que hoy la coyuntura nos ubica en uno de los primero lugares en términos de apertura al exterior. Esta situación favorece el desarrollo explosivo de un medio de comunicación masivo como es internet. Los blogs y los fotologs son para su principales usuarios/creadores –los niños y adolescentes criados en la sociedad de la información– medios bastante elementales que no ofrecen grandes dificultades técnicas, lo que permite que muchos accedan a ellos y satisfagan necesidades básicas, como el desarrollo de una identidad generacional, a través de la creación de un lenguaje propio, que es compartido con jóvenes del resto del mundo”, explica.

\ Si no puedes contra ellos…Uno de los hitos más importante en la historia de la blogósfera se escribió en febrero de este año, cuando Garrett M. Graff, un blogger de 23 años que levanta la página Fishbowl D.C., dedicada a analizar los medios de Washington, fue acreditado por la Casa Blanca como corresponsal, con los mismos derechos de acceso de otros periodistas.
Para Augusto Góngora ese es un paso natural y la evolución lógica de estos espacios. “Los blogs van a hacer temblar a los medios de comunicación, porque en ellos encuentras información que no está en los medios tradicionales. Más específica, abundante, diversa, y además, información que no es la oficial. O al menos una interpretación de lo que alguien leyó en los medios”.
De hecho, medios de prestigio internacional, como The Washington Post, The New York Times o Periodista Digital tienen sus propios blogzones y canales RSS (ver recuadro). En Chile el único medio de prensa escrita con presencia en la blogósfera es el diario La Cuarta, que en su particular estilo hace y deshace en la Word Live Web. Eso sí, quienes tienen casi un doctorado en bitácoras digitales son los miembros de radio Concierto. Todos en la estación, partiendo por su director Javier Sanfeliú (uno de los nombres más frecuentes de los blogrolls), pasando por cada uno de los locutores y periodistas, tienen su espacio personal en la web.
Roberto Arancibia cree que el siguiente paso de las bitácoras, es su incorporación en las grandes empresas, lo que él llama blogs corporativos. “Las empresas no saben reaccionar, ni participar de las conversaciones. Cuando envías un mail a sus direcciones de contacto, nunca responden, están encerradas detrás de su visión, misión y memorias anuales. El blog te abre una posibilidad para interactuar con el cliente, de solucionarle problemas y saber qué le pasa. Es una herramienta inmejorable para llegar tus clientes”, asegura.
Hoy a nadie le extraña que a uno le pidan su dirección de correo electrónico, pero diez años atrás la palabra mail sonaba a chino mandarín. Lo que auguran todos es que, en unos años más la gran mayoría de los cibernautas tendrá su blog personal ¿Usted tiene el suyo?

Recuadros
Vocabulario blogger
\ Post: Artículo escrito por un blogger.
\ Comment: Comentario dejado por lectores, idealmente en referencia al tema.
\ Techis, geeks: bloggers muy tecnológicos, si se quiere, un poco ñoños.
\ Trolls: perturbadores, sólo buscan llamar la atención y ensuciar ambientes. Lo mejor es ignorarlos.
\ Blogroll: recopilación de enlaces -links- de blogs para encontrar más blogs.
\ Moblog: consiste en escribir y actualizar el blog por medio de equipos móviles (celulares), incluyendo fotografías.
\ Vlog: variante de Weblog, que consiste en una galería de vídeos publicados regularmente por uno o más autores.
\ Fotolog: Blog de fotos. Permite subir una foto al día y un texto limitado. Chile es el segundo país con más fotologs del mundo.
\ RSS: programas que buscan actualizaciones de los blogs que el usuario tenga seleccionados. Conocido como sindicación (Really Simple Sindication), generalmente se usa este lenguaje, pero también existe el atom.


Blog en los colegios
El blog también se perfila como una poderosa herramienta para potenciar la educación. Uno de los webrolls más jóvenes y prolíficos es el del colegio Altamira (www.colegioaltamira.cl), en que profesores, alumnos y apoderados tienen la posibilidad de crear sus bitácoras personales. La comunidad escolar aprovecha este espacio para intercambiar información para tareas, publicar el calendario de pruebas o informar sobre actividades extraprogramáticas.
Uno de los más fervientes impulsores de esta herramienta es el senador Fernando Flores (www.fernandoflores.cl/blog). Semanas atrás organizó junto con la fundación País Digital un seminario para profesores y directores de colegio, cuyo objetivo era exponer las virtudes del blog en el proceso educativo. Como no pudo estar físicamente en la última clase, aprovechó su bitácora personal para participar con sus alumnos.

Artículo publicado el 2 de octubre de 2005 en revista Mujer, La tercera.